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Fotografía / Rayoherald.com

Una de madres, trabajo y sueños

No me duele confesar que se me humedecieron los ojos después de la victoria del domingo, pues era la fecha más indicada para sacar tres puntos a base de trabajo, trabajo y trabajo. Reconozco que el esfuerzo colectivo, sin grandes alardes en lo futbolístico pero con la solidaridad por bandera, me tocó el corazón un poco más de normal. Puede que fuera por el suave golpeo del recuperado Susaeta, por la alegría de ver que Delibasic ha venido para quedarse o por el apoyo de todo el grupo al joven Lass en su desgracia personal, pero guardaré la jornada de ayer entre las grandes de mi orgullo vallecano.

También mentiría si no dijese que, viendo los abrazos sinceros y la celebración de un capitán y una tripulación que pronto atracarán con honores en un puerto de primera, me acordé en el primer domingo de mayo de las madre de más de un pirata que ha intentado torpedear esta nave franjirroja. Para ellos queda el naufragio y el castigo de no formar parte de este sueño, ni siquiera como triste y desagradable pesadilla.

95.000 mentiras

Alguien nos ha visto con cara de gilipollas en Vallecas y esto me empieza a cansar y a tocar el honor por partes iguales. Ni en los tiempos que corren, ni en los que corrieron antes, que fueron mucho peores, he visto a nadie regalar una miserable moneda de oro. El que se crea que un supuesto mesías está regalando 95.000 euros semanales a las arcas rayistas a fondo perdido o es imbécil o un acólito del poder establecido en el Rayo Vallecano. No excluyo las dos opciones al tiempo, por supuesto.

Lo juré en arameo hace meses: el que juegue con la franja y sus ochenta y siete años de historia, lo paga con sangre. En Payaso Fofó huele tanto a Primera División como a trapicheos indecentes en una supuesta operación de venta cuyo discurrir es cada día más oscuro y tenebroso. Un escalofrío me recorre el cuerpo con cada noticia que leo de este opaco proceso lleno de sombras y necesitado de luces. Me da a mi que en Somosaguas se han acostumbrado a capirotes, cánticos, pancartas y muñecos de trapo vestidos de presos. De momento, 1º de Mayo en Vallecas y «los comprometidos con el empleo» siguen al mando. No me creo nada y los gritos de la toledana superan a los de la frasca, cuidado.

Tú a Ucrania y los rayistas a la Fuente de la Asamblea

Prometo que serán mis últimas líneas al respecto del personaje. Son muchos años viendo pasar de todo por Vallecas y doy fe que la lista de niñatos no es precisamente corta, pero el tal Borja Gómez se ha ganado un puesto preferencial. Llegó jodiendo con la historia del interés del Real Madrid Castilla, se quedó jodiendo porque no jugaba todo lo que quería y se fue jodiendo porque en Ucrania iba a pasar a frío.

De la Vega, Angulo, Yuma, Dani o Tito, por no hablar de fichajes de renombre como Juli o Delibasic, habían jugado menos minutos y acumulado el mismo retraso en los pagos que este heredero de Franz Beckenbauer cuando decidió abandonar el barco valllecano. Ninguno abrió la boca ni lloró por las esquinas del banquillo o la grada cuando les tocaba esperar turno. Como premio a su decencia y profesionalidad visitarán la Fuente de la Asamblea y recibirán el homenaje del pueblo de Vallecas. Aunque sus seis miserables meses con la franja roja no merecen más aprecio, me duele que no se puedan borrar del archivo, pues su nombre no merece estar en nuestra lista. Que lo borren para siempre.

No me olvido de los tristes

No me gustan ni los conservadurismos extremos ni las apuestas seguras, y no me refiero al vergonzoso empate a cero entre Levante y Sporting por el que espero una investigación urgente de la Federación. Me he pasado la temporada escuchando comentarios tristes haciendo llamamientos cansinos al «paso a paso» para asegurar la permanencia, como si pensar en cotas mayores fuera a tener consecuencias negativas. Lo dije entonces y lo digo ahora: soñar no penaliza, y el que quiera una prueba que se pase una noche por la taberna de los sueños a compartir unas jarras y unas teorías.

Precisamente la ilusión ha sido el motor de nuestra franja roja esta temporada, así que espero que los rácanos cuervos que ya celebraron la permanencia cuando llegamos a los cuarenta y tantos puntos no repitan fiesta cuando se consiga el ascenso. Alegrarse en exceso podría venir mal para el año que viene, así que lo mejor es quedarse en la cueva dando de comer a las urracas. Bastante tienen con su angustia corrosiva, pero me consumen los que no saben ni soñar ni distinguir actores, deseos, acciones y sensaciones.

Delibasic y su tortilla

Lleva muchos años en esto y se nota a la legua. No tuvo fortuna en el primer tramo de temporada pero aguantó los golpes y siguió trabajando hasta recoger los frutos de su esfuerzo. En Montilivi volvió a dar la barba por la franja roja saliendo desde el banquillo, marcando el segundo y asistiendo en el tercero. No se inmuta aunque casi tiene en el bolsillo su segundo ascenso consecutivo y ha dado la vuelta a una tortilla que corría el riesgo de quemarse. Su contribución ha sido más importante de lo que parece, tirando de piernas y corazón a partes iguales. En Vallecas eso lo sabemos reconocer. Ya lo tiene claro.

No respetaron ni a los muertos

Déjenme que cierre con otra más de los terratenientes de rancio abolengo que nos presiden. Me cuentan los del Herald que, al más puro estilo de los que habitan por la Castellana, ahora sale a la luz que un rayista ya fallecido votó en los esperpentos de Asambleas de Accionistas vallecanas desde el cielo. Lo cuenta un hijo que vio el voto de su padre en un acta fantasmagórico, y aún no ha salido del asombro.

Juro que si me encontrara a Quijano padre reflejado en un espejo de mi alcoba, estaría de acuerdo con los diez mil rayistas de carnet: «A estos no les echáis tan fácil. Saldrán, eso lo podéis dar por seguro, pero creo se lo están vendiendo a uno de su cuerda». Malditas marionetas que han convertido en esperpento una de las temporadas más grandes de la historia de la franja roja.

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