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Fotografía / Rayoherald.com

Delitos y pecados

Me quedo en Ponferrada hasta el Jueves Santo. Vine hace algo más de una semana para echar un vistazo por adelantado a mi pensión y me encontré sin esperarlo con el Nazareno Lambrión Chupacandiles. Con el rostro tapado, de riguroso negro y campana en mano, sentí que no le agradaba mi presencia en la Plaza del Ayuntamiento.

Creo muy poco, por no decir nada, en lo que se festeja por el reino en estas fechas, aunque intuyo que algunos fieles me acusan de tener la lengua muy larga. Pasearé, ya que no los puedo redimir al carecer de arrepentimiento verdadero, mis pecados el Miércoles Santo. Lo que vi en El Toralín bien se merece una reflexión con la Cofradía de Jesús del Silencio, porque si me pongo a largar no paro, y aunque tengo billete reservado prefiero retrasar un poquito mi llegada al infierno.

Hombres de poca fe

Toda la semana buscando los dos puntos de Albacete y resulta que estaban escondidos en El Toralín. Mis amigos, y otros que no lo son tanto, se han encargado de amargarme las últimas noches en la taberna de los sueños con teorías catastrofistas después del dichoso tres a tres con los manchegos.

Duden si quieren de mis palabras, pero no lo hagan de las matemáticas y de sus verdades evidentes. Que la nave rayista va a llegar a buen puerto es un axioma que se acepta sin demostración. Los puntos que te dejas un día los recoges al otro y no hay trampa lo suficientemente grande para desbaratar la fórmula de este Rayo Vallecano.

He hecho bien mis deberes y mis cuentas. Con cinco de ocho partidos en casa esto no hay Celta de Vigo que lo remonte. A los incrédulos les pido que se vengan conmigo el 15 mayo a Balaídos. Allí celebraremos la permanencia matemática tan añorada por los amigos del amarre y los enemigos de los sueños. Hombres de poca fe.

Cinco de once

Entre unas cosas y otras, solamente cinco de los once titulares frente al Albacete repitieron en El Toralín. Coke, Movilla, Javi Fuego, Piti y Armenteros, una columna vertebral de la que salió repentinamente David Cobeño. El guardameta ha jugado con fuego últimamente y se ha terminado quemando. No soy amigo de las incertidumbres en la portería, pero donde manda patrón no manda marinero y parece que el jefe ha decidido que ahora rema Dani. Mucha suerte para él, aunque le espera la misma vara de medir que al hasta ahora titular, por supuesto.

Armenteros lo tiene claro

La crisis económica de la entidad casi se lo lleva por delante, pero su hambre por ser futbolista le ha mantenido a flote. Cuatro goles en dos partidos a la Ponferradina y casi veinte en total para el argentino. La claridad que le falta a otros en la delantera la pone Armenteros apareciendo desde ninguna parte. Mientras me llenan el vaso me dicen que nos quedan ocho semanas para disfrutar de sus goles antes de que se lo rifen otros más grandes y poderosos en verano. Y no será el único.

Yo Claudio

A este se la tengo guardada desde hace tiempo, primero por mal entrenador y luego por la mala tarde que nos hizo pasar en mayo de hace dos años. Aquella vez un golpe de fortuna del Elche en Vallecas abortó las ilusiones de ascenso nuestra franja roja. El amigo Claudio y sus compadres ilicitanos se rieron en nuestra cara, amén de faltar nuestro entonces entrenador y hacernos pasar a todos por tontos. Alguien se equivocó y mucho poniendo las ilusiones de la Deportiva en manos de semejante personaje. Mucho me temo que lo pagarán con un descenso. Como buen rufián, conozco a uno que saldrá corriendo.

No es grave, es gravísimo

Para el cierre me pongo serio, echo mano a la toledana y tuerzo el gesto como si hubieran mentado a mis antepasados. Guardo el ejemplar del Diario Marca del viernes 15 de abril y como cualquier rayista que se vista por los pies tengo que exigir una explicación. El periódico que más se lee en toda la península, y para ser más concretos un tal Alfredo Duro, asegura sin dobleces ni medias tintas que en mi Rayo Vallecano hay una doble contabilidad.

Si eso es mentira, como así espero con toda mi alma franjirroja, no puede pasar ni un segundo sin que el gran panfleto de la «M» roja vaya a los tribunales, pague por semejante infamia y lo desmienta en portada y páginas centrales.

Si por el contrario es cierto, espero que alguno de los que lucen seis cifras en sus millonarias deudas me explique, en persona si es posible, como tienen la cara tan dura. Repito, si el primer asterisco de la tabla publicada en Marca indica dinero blanco y el segundo asterisco dinero negro, como así asegura Alfredo Duro sin temblarle ni un poquito la máquina de escribir, alguien tendrá que mirar a los ojos a esos mileuristas de corazón franjirrojo que se han echado a la calle para apoyar incondicionalmente a sus ídolos.

Cuidado, que cobrar por detrás de la espalda es, además de un delito y un pecado, una estafa a los sentimientos de todos los trabajadores de Vallecas. Me resisto a pensar que jugadores y técnicos juegan de esa manera tan vil y rastrera con sus propios aficionados, aprovechándose de los impuestos de sus modestas nóminas y no cumpliendo con sus obligaciones básicas como ciudadanos. Seguiré de cerca las acciones que tome la entidad, pues me preocupa y mucho el tema. Para futuras columnas dejo el análisis de algunas cifras publicadas, porque algunas sorprenden menos que indignan, y mira que sorprenden. Habrá más, lo prometo.

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