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El Espanyol firma una victoria meritoria

Fuente: EFE

El Espanyol obtuvo ante el Sparta de Praga una meritoria victoria (0-2) en su primer partido de la liguilla de la Copa de la UEFA gracias a un gol de Luis García desde el punto de penalti que sirvió para reivindicar el potencial del conjunto blanquiazul y abrirle el camino hacia los dieciseisavos de final

Sostenido por la jerarquía de Jarque en la retaguardia y el temple de Zabaleta en el centro del campo, el conjunto español superó con cierta solvencia al Sparta, un habitual de la Liga de Campeones que se desinfló en su estadio.

Aunque se cargó de tarjetas demasiado pronto, el Espanyol no se achicó. En pleno crecimiento después de un inicio de temporada llenos de dudas, el equipo de Ernesto Valverde confirmó que tiene recorrido y que tiene capacidad para trabajarse las victorias.

Con el partido relativamente controlado, el Espanyol abrió el marcador al cuarto de hora de juego desde el punto de penalti: Fredson peleó un balón en la frontal y se lo cedió a Luis García, trastabillado por Kadlec pocos centímetros más allá de la línea. Penalti, en cualquier caso, transformado por el jugador español, que celebró su primer gol de la temporada como una liberación de rabia contenida tras perderse el último partido de Liga por un castigo de su entrenador.

Mejores momentos de los «periquitos»

Llegaron entonces los mejores minutos del equipo barcelonés impulsado por el marcador y crecido ante el desconcierto del Sparta, incapaz de encontrar un referente en la medular. Inclinó su juego a la izquierda, donde Riera apareció con peligro para surtir de balones a Pandiani. Con Fredson acompañando siempre las acciones ofensivas, el Espanyol se estiró con peligro, pero le faltó fe para cerrar el partido.

Poco acostumbrado a gestionar partidos con el marcador a favor, el Espanyol se replegó casi por instinto. Cedió metros y le regaló la iniciativa al equipo checo, que apostó por un fútbol directo, sin demasiada elaboración, buscando la segunda jugada en los balones aéreos enviados a su delantero centro, el gigante Dosek. Dubitativo, el Espanyol concedió varias faltas cercanas a su área y se abrigó ante los intentos del Sparta.

Lo hizo bien, sin embargo: Jarque y Torrejón desactivaron a Dosek y el equipo blanquiazul alcanzó el descanso sin mayores problemas. Con la lección aprendida, los jugadores de Valverde intentaron sentenciar el choque desde la posesión de la pelota.

El Sparta adelantó sus líneas en un intento desesperado de arañar al menos un punto y dejó enormes espacios entre su defensa y el portero. Aprovechando uno de esos huecos, pudo Pandiani firmar el 0-2 en un balón entre líneas servido por Luis García que le abrió un pasillo limpio hacia la meta de Blazek. Se fue solo el uruguayo, pero Repka le zancadilleó por detrás como último defensa.

La falta, merecedora de tarjeta roja según todas las interpretaciones posibles del reglamento, quedó impune de manera incomprensible, ante el monumental enfado de Pandiani y la incredulidad de los jugadores del Sparta. El árbitro, Howard Webb, dejó seguir el juego, y el equipo checo le dio las gracias.

El error arbitral pareció afectar al Espanyol, que volvió a ceder el mando del partido a un revolucionado Sparta. A fuerza de impulsos, el conjunto checo llegó a poner en apuros a Gorka, especialmente en un rechace recogido por Matusovic en el minuto 74 que Jarque despejó casi sobre la línea de gol. Conforme con el resultado pero no con la tendencia que tomaba el partido, Valverde renunció a la verticalidad de Iván de la Peña y dio entrada a Ito, en un intento de apaciguar los ánimos y embolsarse definitivamente la victoria.

La apuesta le salió perfecta porque apenas cuatro minutos después del cambio, Riera sentenció el partido en un contragolpe de 30 metros. Alcanzado el costado izquierdo del área, recortó doblemente a Kisel antes de disparar a gol para certificar la victoria y ponerle la guinda a un partido muy serio que coloca al Espanyol en una situación privilegiada para superar la liguilla.

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