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Alfonso Romero / albiazules.es

Aarón Ñíguez, versión 2.0

La imprevisibilidad de todo lo que atañe al futuro es algo que en el mundo del fútbol adquiere una relevancia superior a muchos otros ámbitos. El ejemplo está en que puedes pasar de ser considerado por la mismísima revista World Soccer como una de las futuras promesas mundiales junto a nombres como Agüero, Özil o Alexandre Pato y tener ofertas de los clubes de mayor prestigio, a quedar relegado a un segundo plano con un nivel de admiración notablemente menor. Este es el caso del delantero Aarón Ñíguez -26 de abril de 1989 Elche, Alicante-.

La intuición del Valencia

De familia futbolera, –su padre es José Antonio Ñíguez “Boria”, mítico delantero del Elche- ya desde sus inicios en el Caja de Elche de su ciudad natal avanzó siempre un paso por delante de sus compañeros. Una madurez deportiva que le llevó a fichar por el Valencia CF cuando apenas tenía 11 años.

Se convirtió entonces en el fichaje más joven de la historia ché y la arriesgada apuesta se reflejó satisfactoriamente en los terrenos de juego. Su gran zurda y sus cualidades técnicas actuando en el flanco izquierdo o como segundo delantero se traducían en una exhibición constante cada semana, lo que terminó por convertirle en una de las mayores joyas de la cantera.

Su nivel de progresión fue tal que todavía con solo 14 años equipos como Barcelona, Real Madrid o Chelsea, este último ofreciendo al jugador un sueldo en cuatro años de casi dos millones de euros, mostraron su interés por el ilicitano. Decidió quedarse, y su recompensa llegó en 2006 cuando de la mano de Quique Sánchez Flores debutó con el primer equipo en un partido de Champions frente a la Roma.

Búsqueda de oportunidades

Su estreno vino precedido de una magnífica actuación en el Europeo sub-17 con la selección española que un año después confirmó siendo el mejor jugador del Campeonato de Europa sub-19 en el que España se proclamó campeona. Sin embargo a nivel de club no logró hacerse con un puesto y ese verano comenzaría una lista de cesiones que continúa a día de hoy en esa búsqueda de minutos por parte del futbolista.

Su primer destino fue la Segunda División de la mano de un Xerez CD en el que apenas disputó ocho encuentros ligueros que terminaron por forzar una nueva salida. La necesidad de partidos le llevó a iniciar una aventura en el Iraklis griego en el mercado invernal, donde participó en una decena de partidos anotando tres goles que serían suficientes para ser considerado como el mejor jugador joven de la liga helena.

El regreso a España a final de temporada no sirvió para que Unai Emery contase con él para el inicio de la temporada y Aarón se vio obligado a emigrar de nuevo. Esta vez a tierras escocesas para jugar con el Glasgow Rangers, donde otro año sin demasiadas oportunidades pondría fin a su periplo por el extranjero para intentar retomar la senda del éxito en nuestro país ahora con el Celta de Vigo.

Un nuevo ciclo

La temporada comenzó con un éxito en el plano personal al conquistar la bota de bronce en el Mundial sub-20 que disputó en Egipto y que le reconocía como uno de los mejores jugadores del torneo. Pero la mala suerte en forma de lesión se cebó con el jugador y una rotura de ligamentos con el Celta le mantuvo seis meses en el dique seco.

Ahora en el Recreativo y con la vista puesta en el partido de este fin de semana busca resarcirse de los malos momentos del pasado y volver a ser aquella figura por la que suspiraron los clubes más importantes.

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