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Fotografía / Rayoherald.com

Los abrazos y las farolas

Me enfrento con retraso a una hoja en blanco que me pide a gritos, o al menos eso escucho yo después de dar buena cuenta de un par de frascas de mi tinto favorito en la taberna de los sueños, que vierta sobre ella mis reflexiones sobre lo acontecido el pasado sábado y alrededores.

Por suerte lo puedo hacer, como todos los que aman la franja roja, con la satisfacción de divisar el horizonte desde nuestra atalaya particular. Una posición de privilegio que emociona a muchos y que confunde y emborracha, y no de morapio precisamente, a muchos otros.

Debo una explicación

Como bien sabrán a estas alturas, no me gusta saltarme el protocolo, así que antes de comenzar con la chicha pienso que todos ustedes se merecen una explicación. Falté a la cita de Soria con todo el dolor de mi corazón, y no me refiero al partido, pues allí estuve de jueves a sábado, sino a sus correspondientes breverías. Al parecer, mis diabólicas líneas han generado diversos problemas a los responsables de este heraldo, supongo que derivados del mal leer y peor entender de algunos personajes que no merecen ni un segundo de mi tiempo, y mira que precisamente de eso me sobra.

Aunque desde el cuartel general se me insistió en no variar ni un milímetro el trazo de mi pluma, tiré de sentimiento y quemé, endemoniado como hace tiempo no me sentía, mis desperdiciadas líneas en el mismo fuego en el que algunos herejes de la lectura deberían expiar sus pecados. No cometeré más ese error y por dejar las cosas claras apuntaré que estuve en Soria desde el jueves y en Los Pajaritos hasta el minuto ochenta y cuatro, pues cuando Míchel se retiró del campo decidí emprender camino de vuelta y ganarle el paso a la nieve, que ya había quitado mucha el sábado por la mañana.

Mi lateral izquierdo

Parece que no está. Llegó algo acelerado a la banda y salió por peteneras de Granada. Apareció Bryan Angulo y nos gustó a todos. Casado ha hecho olvidar al gran Llorens y ya no digo a Albácar, cuyo nombre me gustaría borrar de la historia de la franja aunque me costase veinte monedas de oro. Su banda es infranqueable le lleguen por donde le lleguen. Contra el Córdoba ganó varias veces a línea de fondo y reculó a su lugar como si nada. Me cuentan que su capacidad de compromiso es de alta escuela. Con su reciente condición de padre es de los que se han dado cuenta que para ser futbolista también hay que parecerlo, y bien que lo parece.

Alarde de imaginación

Saben los que me leen que no suelo ser amigo del halago fácil y mi capa lleva más bajonazos por la espalda de rufianes varios que abrazos sinceros de ojos cálidos. Hoy rompo una lanza por lo que se vive en Payaso Fofó semana tras semana. La gente que ocupa esa grada lleva en volandas hasta al más torpe en el ritmo. Perseguidos por muchos y esperados por otros, desde aquí aplaudo su compromiso a la franja. Su «yo no soy tonto» me recuerda a líneas pasadas contra los llamados grandes. Espero que estos ensayos sirvan para convertir a Vallecas en ese infierno del que sea imposible sacar puntos en 1ª División.

Otra más de Pepe Mel

Y van tres seguidas. Estoy seguro que las bajas de Miguel Lopes y Emaná le hacen confiar en filibusteros de medio pelo que no aportan lo mismo. Cuidado con los muchos que están disfrutando de las desgracias ajenas y luego aplaudirán a Pepe en su vuelta. Se lo está apuntando todo, seguro. Mojó la oreja a los de Guardiola en esa Copa que nosotros tiramos de mala manera y desde ese día nada de nada por Heliópolis. De aquí al veintisiete de marzo tiene que llover mucho y ese 4-0 de la ida todavía nos escuece. Lo mismo bajan a Gordillo del palco y le ponen en banda izquierda, suerte tienen de que ascienda hasta el sexto, malditos.

Mercado de invierno

Los tres de arriba ni lo han intentado. Se ha cerrado sin salidas ni entradas por la Avenida de la Albufera. Estoy seguro que se intentó el «dejen salir antes de entrar» y sonaron campanas por Yuma en Alcorcón y Oviedo… pero al final nada de nada. Tampoco se ha dado más aire a los impagos que nos impedían fichar. Los denunciados no dan señales de vida, aunque en los mentideros que frecuento no me tienen mal informado, mientras el equipo sigue ganando sin delantero titular. El día que no suene la flauta nos acordaremos de un experimento que funciona con talento argentino pero que no puede ser una solución permanente.

Los abrazos y las farolas

Ya trabajé demasiado y ahora me sobra el tiempo para ver, leer y escuchar todo lo que se comenta de los nuestros. Al olor de la sardina se arriman ahora los nuevos amigos del profeta Sandoval. Parece que compartieron batallas con él en Flandes cuando lo cierto es que hace seis meses la mitad no le conocían y la otra mitad no daba ni un maravedí por su pellejo en agosto. Veo como algunos abrazan a las farolas y veo como a las farolas se les enciende la luz de la fama al ser abrazadas. Con los dedos de una mano cuento los que se visten por los pies en este invento, y me sobran muchos dedos.

Ya sale el barco a Tenerife…

Ya saben vuesas mercedes que la salud me juega malas pasadas de forma habitual y los fríos mesetarios no me son recomendados por el buen galeno que me cuida y aconseja. Ante el Córdoba se me quedó el cuerpo extraño aún con los cuatro goles, así que en breve parto hacia territorios insulares, donde gastan mejores temperaturas. No hace falta que les recuerde que de allí cerca salimos cuales godos con el rabo entre las piernas no hace mucho tiempo, pero esta vez he cogido camarote con ventana para no marearme, por si acaso. Ya les voy contando señores…

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