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Fotografía / Rayoherald.com

Barkero, la calidad de un campeón del mundo

Si uno repasa la trayectoria futbolística de José Javier Barkero (Aretxabaleta, Guipúzcoa, 27 de abril de 1979) y quisiera plasmarla gráficamente mediante una línea evolutiva, observaría que esa pendiente de desarrollo se configura entorno a una tendencia ascendente continua, pero que existe un momento en el que esa evolución, que parece no tener fin, se estanca en un punto determinado. Un punto en el cual no vuelve a evidenciarse progreso alguno, tampoco declive, pero que produce en muchos un cierto sabor agridulce de algo que podría haberse convertido en un exquisito manjar.

Calidad incuestionable

El comienzo de la interesante carrera de Barkero tiene lugar en tierras Guipuzcoanas, concretamente en las categorías inferiores de la Real Sociedad. Desde muy pequeño, el jugador nacido en Aretxabaleta fue un referente para el colectivo realista que veía en él un ídolo futurible. En el principio todavía de su línea de desarrollo pero ya con un marcado acento empinado formó parte del segundo equipo txuri-urdin en Segunda División B sin haber cumplido todavía la mayoría de edad.

Para desgracia realista, el equipo B descendió a Tercera División en 1997, pero ello no impidió que Barkero continuase siendo el timón dentro del terreno de juego. Su zurda de oro en la que concentraba una calidad envidiable le ayudó a lograr ese mismo año en la nueva categoría y partiendo desde el extremo, el que sería el mayor registro goleador de su carrera con 18 tantos.

Nadie dudó entonces de sus aptitudes y en la temporada 99/00 se instauró en la primera plantilla de la Real Sociedad, sin embargo la juventud todavía de Barkero le privó de un puesto de titular desde el inicio. Aunque había otro motivo de mayor calado que tenía nombre y apellidos: Javier De Pedro. El futbolista logroñés se había hecho ya desde algunas temporadas con el flanco izquierdo del ataque realista, y su gran entendimiento con el lateral Aranzábal les convertía en dueños y señores del carril zurdo.

Dos realidades

Pese al papel secundario que poseía en su equipo, Barkero era ya un fijo en las convocatorias de las categorías inferiores de la selección, y ese mismo año de 1999 conquistaría en Nigeria el título mundial con el combinado Sub-20 dirigido entonces por Iñaki Sáez. Barkero contribuyó con sus actuaciones a lograr una gesta histórica en la que también participaron jugadores de la talla de Casillas, Xavi o Marchena.

Los éxitos a nivel individual con la selección contrastaban de forma evidente con su situación en el club donostiarra. Su paso fugaz el año siguiente por el Toulouse francés y la cesión a mitad de temporada al Éibar sería el comienzo de un estancamiento en este eje de progreso mencionado anteriormente.

Y es que durante los años siguientes y hasta 2006, Barkero alternó varias cesiones en Segunda División con algunos minutos con la Real Sociedad en Primera. Minutos siempre escasos y en los que la sombra de De Pedro continuaba siendo demasiado alargada.

Nueva etapa

Fue ya con 27 años cuando el talentoso futbolista optó por abandonar su equipo natal y fichar así por el Albacete, con el que durante dos años se convertiría en la pieza principal del cuadro manchego. Excelentes temporadas que le sirvieron para que en 2008 fichase por su equipo actual, el Numancia, y en su primera temporada lograra la nada despreciable cifra de 12 goles en la máxima categoría.

Quizá abandonó demasiado tarde la Real, pero hoy a sus 31 años, José Javier Barkero vive una segunda juventud en Soria. Se ha convertido en el sexto jugador de la División de Plata con más minutos disputados, y los 8 goles en su casillero -uno precisamente frente al Rayo en la primera jornada- otorgan al jugador una segunda oportunidad más que merecida.

Nunca ha desechado la posibilidad de volver a su club de origen del que afirma guardar «un magnífico recuerdo», pero de momento es la Segunda División la que disfruta de la incombustible clase de Barkero.

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