Principal > Opinión > Una fortuna de cuarenta y tres ducados
Fotografía / Rayoherald.com

Una fortuna de cuarenta y tres ducados

Casi me quedo sin papel esta semana, pues merece un texto bien extenso el lugar desde el que mojo mi pluma. Los testigos de mis breverías son esta vez una generosa frasca de vino y un arroz con bogavante en pleno barrio de la Barceloneta, con el regusto de tener una fortuna de cuarenta y tres ducados en la saca pero con la mosca detrás de la oreja por algunas de las cosas que mis cansados pero siempre atentos ojos presenciaron en la Ciudad Condal.

Pandilla de indeseables

Me sorprendió el enemigo en mi solitario paseo previo al partido justo cuando, recién finalizado un café bien cargado en los alrededores del Mini, pude observar yo mismo como un grupo de indeseables buscaban con muy malas intenciones a cualquiera que se identificase como vallecano. A estas alturas, ni mis reflejos ni mis articulaciones están para grandes alardes, pero tuve que echar mano al cinturón cuando a menos de cincuenta metros de mi posición un par de rufianes sacaron de entre los arbustos unos largos palos madera allí escondidos para la ocasión.

Por suerte para todos no se percataron de mi afilada sombra y corrieron en busca de su habitual reagrupamiento repleto de músculo y escaso de cerebro. Ya no pude ver más, pero me duran las arcadas por el hedor que desprendían las calles a su paso, rezumando un odio y una violencia contra la franja roja que poco tienen que ver con un balón y dos porterías.

Persiguiendo sombras

Por mucho que duela el baño que nos dieron los chicos de Luis Enrique es de guardar en VHS o Beta, como más les guste. Me da igual que fuese Nolito, Thiago o un juvenil que pasaba por allí. Si los míos van perdiendo cuando faltan veinte minutos, ni con Manzano, Juande, Paquito o Sandoval nos libramos de colgar balones a la olla, mientras estos chavales de la Masía se dedican a mimar el esférico y a volverte loco corriendo detrás del balón. Tu centro del campo se convierte en un despojo y tus laterales se pierden en batallas inútiles. Si no es por el latigazo de Armenteros, y van trece, estaríamos a lunes con un mosqueo de mil demonios y sin arroz que digerir en la andorga.

Saludos para Juande

Tema Lucas, que me preguntan mucho por él en la taberna y me dicen que quiere triunfar en Ucrania. Tanta paz lleva como descanso deja y sólo me queda decirle que salude a Juande cuando paren por el banco de aquellas lejanas tierras a cambiar maravedíes ucranianos por euros de los buenos, aunque mucho me temo que ni el uno conocerá al otro ni el otro conocerá al uno. Buenos destinos Dnipro y FC Karpaty, vive dios y acero para el que piense lo contrario.

Pepe Mel aterriza

Voló demasiado alto en el Nou Camp y en el Villamarín bailó a los de Guardiola como si fueran una vedette en el Real. La Ciudad Deportiva del submarino amarillo volvió a poner a los de Mel en su sitio, esto es en Segunda y con mucho camino por delante. Cada día queda menos para ese 27 de marzo a las 12 horas, cuando Sir Pepe Mel aparezca por la bocana de Vallecas. Seguro que la afición vallecana le demuestra cariño por sacar a su equipo del infierno de Segunda B al tiempo que le da lo suyo como entrenador del Betis. Será especial para el míster y lo veremos enjaulados como animales en vallas podridas y cortantes. Que no pase nada.

Zamora, Éibar, Salamanca y Soria

Hay ciudades que retumban en el interior de un corazón franjirrojo. Sitios que se tiñen de pasión y recuerdos de gestas, unas inacabadas y otras que narran fracasos y hundimientos. Ruta de la Plata, Ipurúa, Helmántico y Los Pajaritos, pronto dejarán paso a Mestalla y otras buenas plazas, y me duele que con cuarenta y tres puntos todavía haya inútiles que hablen de llegar pronto a los cincuenta para soñar. Este sábado el cántico de los fieles desplazados a Soria retumbará como siempre deseando que la franja roja siga sumando en su gesta hacia el ascenso.

Armenteros y la rueda de la fortuna

Aclaro que cuando hablo de fortuna no sólo me refiero a los cuarenta y tres ducados de nuestra saca, sino a ese factor que no se entrena y que de momento está sonriendo a los de la franja roja. Confiar el combate al azar y la inspiración de tus soldados, por buenos y argentinos que sean, no es el mejor camino para conquistar lo que todos queremos conquistar. Y aunque no soy muy de agua, un aviso para navegantes: fácil es caer en el halago interesado y en el paso de la mano suave por el lomo, pues al infierno se manda el que critica para mejorar y avisar de los peligros de la autocomplacencia. Sin duda un acercamiento muy poco inteligente, pero ni antes ni ahora me importó estar en el grupo de los mal considerados.

Trackbacks

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Juanjo Torres , Rayoherald.com. Rayoherald.com said: La columna semanal de Alonso Quijano. Una fortuna de cuarenta y tres ducados http://bit.ly/gFkDJ5 #rayovallecano […]

<