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Fotografía / Rayoherald.com

Maldita mañana de domingo

Maldita mañana de domingo la que me hicieron pasar en Vallecas. La desazón me tiene todavía sin probar bocado y, lo que es peor, sin malas ganas de arrimarme a la frasca de vino. Mal empezó la cosa desde la previa, rodeado de alguno de esos mequetrefes de prestado que no se saben ni los nombres de los elegidos para vestir la franja roja.

Sorprendido a la par que indignado tuve que aguantar los malos modos de un rufián que reclamaba con pésimas formas un asiento que llevo ocupando más años que neuronas tiene su hueca cabeza. Hace unos años le habría dado su merecido y puesto yo mismo de patitas en la calle, pero los años no perdonan y no está la toledana para hacer viajes en balde.

En prosa y en verso

Lo diré mil veces en prosa y hasta en versos dodecasílabos si es menester. Es imposible mantenerse en la cima sin un especialista capaz de cerrar las partidas cuando proceda, se juegue como se juegue y se mire por donde se mire. Es imprescindible contar con un goleador que mate los partidos sin piedad y haga explotar las redes con zapatazos violentos e infalibles cabezazos. Sin ese componente daremos vueltas alrededor de la tarta pero no nos la comeremos y con las cosas como están tengo que decir que mala cara tiene el perro.

Por cierto, alguien debería decirle a Aganzo que los partidos duran noventa minutos, porque es infame ver cómo tu delantero titular, y por cierto el único capaz de ver puerta, se arrastra con la lengua fuera desde el minuto sesenta, siendo más que generoso con las cuentas. Sobre el exorcismo para que vuelva Delibasic ni hablo, porque se me enciende la sangre y como ya he dicho estoy con el estómago vacío.

Miren a otro sitio

Me da igual el gol en propia puerta. La primera parte de Alejandro Arribas fue impecable y de lo mejor que se ha visto en el centro de la defensa en mucho tiempo. Tan cierto es que le habría cortado la cabeza en esa desdichada jugada como que el chaval de la cantera está firmando una temporada sobresaliente. Con la lesión de Amaya le tocará bailar con otra pareja durante muchas semanas y volver a dar un paso adelante. Confianza para él sin un milímetro para la duda, he dicho.

Tirón de orejas

Y al que le doy un tirón de orejas, porque la edad no debe influir a la hora de evaluar lo ofrecido en el campo, es a Borja García. Salió con una papeleta complicada pero no supo por donde cogerla, abusando de balón y bajando la cabeza como otros muchos que han desesperado a la grada de Vallecas. Está muy lejos del nivel ofrecido en las primeras jornadas de liga y la fórmula para recuperar el terreno perdido es la misma utilizada para conquistarlo no hace tanto tiempo: trabajo y humildad. Él está a tiempo, otros tienen mucho peor arreglo.

Lo siento pero…

Me dirán lo que quieran de las tarjetas, que posiblemente repartió de manera algo desigual, pero a mi el arbitraje de Martínez Munuera me gustó y me convenció. Harto estoy de comediantes y amigos de la piscina fácil y este hombre del colegio valenciano lo dejó muy claro desde el principio, a jugar tocán y el que se tire en un hombro con hombro que se levante rapidito. Otras veces nos hemos quejado de equipos cerrados y faltones que paran el juego y cortan el ritmo. Nada de eso pasó el domingo y si el Rayo no encontró la portería en la segunda parte fue porque ni pudo ni supo, quedó atrapado en una ansiedad inútil y fue menguando hasta desaparecer por completo, para alegría de celestes y desgracia nuestra.

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