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Fotografía / dreams.com

Soñar no penaliza

Escribo estas líneas en martes, acumulando un retraso tan impropio como inevitable. La franja roja que cruza el corazón me obligó a extender mi presencia en Salamanca algo más de lo esperado. Lo acontecido el domingo por la mañana merecía una digestión en condiciones. No faltó el buen vino, la duda ofende, si bien la lucidez presidió mi solitaria visita al Helmántico el lunes por la mañana. Ni me tuve que acercar a la puerta para confirmar lo que ya pensaba: el eco de la vida pirata todavía retumbaba. Todo en orden, regreso a casa tranquilo.

“San Cobeño”

Camino de su segundo Zamora y acusado de no prodigarse en las salidas de su marco, dejó la gloria para el momento clave en la ciudad charra. Su salida a los pies de Marcos Márquez vale dos puntos y quien sabe si un ascenso cuando al final hagamos cuentas. A partido de pocas paradas no hay quien le gane. Con la seriedad por bandera y eléctrico cuando se precisa, es cierto que peca de exceso de compromiso bajo palos. El domingo tuvo que volar alto a por balones que se le muestran incómodos, pero sacó el trabajo con nota y esa parada le acerca más al objetivo de volver entre los grandes. Buen trabajo.

El hombre del abrigo negro

Me cuentan los del Herald que destila fútbol por los poros. Fuerzas complementarias y a la vez opuestas, interacción de energías y equilibrio. Siempre en la sombra, de tapado y con una mirada que penetra. Es el “segundo” de Sandoval. Fiel escudero desde las épocas oscuras en La Torre, saborea las mieles del éxito con lealtad y mano firme. En el Helmántico disfrutó los momentos como si se le escaparan entre los dedos. Bendito y deliberado el anonimato que le contempla.

En Elche desde el jueves

Lo bueno de tener los huesos machacados por el paso del tiempo es que llegas a una etapa de tu vida en la que precisamente te sobra eso, tiempo. Parto con tiempo y el jueves ya estoy en Elche porque la del próximo sábado es de traca. De ganar en el Martínez Valero te vas a treintas y seis puntos, dos más que la famosa media inglesa de la que tanto hablan los matemáticos de este invento. Yo he soñado que en los últimos minutos Juli la enchufa como el día del Tenerife en Vallecas e incluso le dejo que no lo celebre, que pida perdón a esa grada que tanto le aplaudió. A ver si hay suerte y los de Pepe Mel se dejan algo en las islas y redondeamos el asunto.

Los gestitos y las caritas

No puedo con el tema de las caritas y los gestitos cuando cambian a un jugador, me parece una broma de mal gusto y alguien tendrá que poner freno a semejante majadería. Ya sé que es el comportamiento habitual de esos seres egoístas que habitan los campos del fútbol mundial, pero a mi me importa Vallecas y punto. Si te cambian es porque sale un compañero a intentar hacerlo igual o mejor que tú, que en algunos casos tampoco es muy complicado, así que más respeto por el grupo y menos tontunas de estrellita consentida. A veces sobra ego fuera del campo y faltan ganas dentro, no me gusta y espero tolerancia cero.

Soñar no penaliza y me aburren los tristes

Lo siento. Paseo por la orilla del Tormes a la par que dos rayistas exultantes. Una frase me hace volverme y empuñar la daga. “Ya queda menos para la salvación”. ¿La salvación de qué? ¡Qué se hunda la tierra bajo mis pies si comparto grada con alguno de estos que piensan que no hay que soñar con el ascenso! Sumen y sigan sumando por los campos de España, conviertan Vallecas en un lugar infranqueable y callen de una vez a todos los tristes que piensan que una vez “salvados” ya veremos lo que pasa… como si se acabara el mundo o como si por soñar con el ascenso y no conseguirlo te fueran a penalizar con el descenso.

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