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Triste final

Redacción Rayo Herald

Triste final a una temporada en la que el Rayo Vallecano ha dejado escapar todas las posibilidades de ascenso en los partidos en su propia casa. Sólo un milagro podía salvar hoy a los rayistas, pero ni el Lanzarote venció a Las Palmas ni el Rayo fue capaz de superar a un Castillo de actitud penosa y vergonzante.

Lo de siempre

Apostó Míchel por Coke como director de juego ante la baja de Tébar, dejando a Rodri en el banco e introduciendo a De Gomar como enlace, en un centro del campo en el que destacó el mejor hombre del Rayo esta temporada, Miguel Albiol. Una vez más el Rayo no se hizo con el juego en la medular, abusando del juego en largo hacia un batallador pero desacertado Armentano y confiando en la velocidad de Collantes, el hombre más en forma del equipo en la recta final del campeonato.

Con la receta simple, la de siempre, la que todos los equipos se conocen de memoria, el Castillo resistía e incluso se adelantaba en el marcador. Una jugada en solitario del provocador Anibal iba a terminar en una falta lateral que Alberto no atajaba a detener, aprovechando Pablo Suárez y la mano de Pablo Suárez para conseguir el tanto visitante.

Lo intentó el Rayo hasta el descanso, sin mucha fe y con poco acierto, con ganas eso sí, pero sin claridad ni ideas. Muy pocos son los partidos que el Rayo ha conseguido dominar en su propio terreno este año, haciendo parecer cada partido en Vallecas una batalla de época, una lucha de titanes, un esfuerzo desmesurado para sacar los partidos adelante, unos partos dolorosos que han dejado más sangre que alumbramientos.

Los teleñecos

Y llegó el circo mundial en la segunda parte, con los jugadores del Castillo protagonizando desmayos colectivos, doliéndose en el suelo con las patas estiradas como las difuntas vacas locas, sufriendo espasmos al estilo de la niña del exorcista y todo otro tipo de mentiras y triquiñuelas impropias de un deporte lacrado por ese tipo de actitudes.

Mientras tanto el Rayo andaba perdido por el campo, con la necesidad de ganar pero con la mente nublada, con un Coke al que el campo se le hace muy grande en el mediocentro y con una falta de pegada preocupante. La entrada de Rodri iba a dar algo más de mordiente al equipo, llegando entonces el gol de Albiol que dejaba la puerta abierta para una posible remontada.

Se incorporó también Kiko en los compases finales de un encuentro en el que la mejor noticia iba a llegar desde Fuenlabrada, con un empate in-extremis del Celta B que deja al Rayo quinto y dentro de la Copa.

Objetivo no cumplido

No se ha cumplido el objetivo básico de jugar los playoffs de ascenso, llegando ahora el momento para el análisis y las conclusiones. Un año más en Segunda B que habrá que preparar muy bien para afrontar la temporada con unas garantías de éxito que este año no han sido suficientes.

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