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Potele, el artillero de Vallecas /3

¿Quieres seguir repasando la historia del Rayo Vallecano de la mano de Potele? La tercera entrega del reportaje «Potele, el artillero de Vallecas» repasa algunas de las anécdotas más significativas del equipo de la Avenida de la Albufera.

Un niño del barrio

Dicen tus amigos que eres una persona muy callada, que hablas poco. ¿Es porque eres reservado, tímido…?
«Prefiero hablar solamente cuando tengo que hablar. Para meter la pata prefiero no hacerlo. Me gusta más escuchar que hablar, porque escuchando se aprende mucho. Eso sí, en confianza sí que tengo más sentido del humor».

Es que claro, comparado con Felines, que es un tío que habla tanto, tan bien, y con el que te partes de la risa…
«Claro, es que “ese” es la rehostia. Yo cuando estoy con él y le veo que se está “preparando”, le digo: “¡Bueno, a ver qué charlotada vas a decir hoy!”».

Naciste cerca de Portazgo y has seguido viviendo allí, ¿nunca te planteaste cambiar tu barrio de siempre por otro sitio?
«Pues no. Yo estoy muy a gusto en mi barrio. Toda mi vida he estado aquí, donde he nacido, tengo cerca mi trabajo y además a mi mujer, que aunque es andaluza, ha vivido también siempre aquí. Nunca he tenido necesidad de irme a otro sitio. Este es mi barrio y es aquí donde me gusta estar. Sigo viviendo en el mismo sitio, en la zona que los de Vallecas siempre hemos llamado Cerro del Tío Pío».

[..] Yo estoy muy orgulloso de ser de Vallecas, completamente. Pero no de ahora, de toda la vida [..]

¿Tú eres de los que cuando vas por ahí te sientes orgulloso de ser de Vallecas?
«Yo estoy muy orgulloso de ser de Vallecas, completamente. Pero no de ahora, de toda la vida. Como mi padre, que decía: “Nosotros somos de Vallecas”. Porque mi padre nunca decía que era de Madrid. Recuerdo que en aquellos tiempos mi familia ya decía aquello de: “Madrid es un pueblo de Vallecas”».

¿Cómo te gustaría que te recordara la gente del Rayo, los vecinos de Vallecas?
«Como una persona honesta, sencilla. Un chico del barrio, un niño de Vallecas que ha jugado en el equipo de su barrio».

El artillero de Vallecas

¿Recuerdas el partido en el que metiste más goles?
«Metí 10 goles en un partido contra un equipo manchego, el Villacañas. Yo jugaba en el equipo Aficionados en la Copa. Ganamos 14 a 0. Y salí en el periódico Pueblo, con una foto mía subido en un cañón y el titular “Un Artillero de categoría: ¡Diez goles en un partido!”».

¿Qué otras funciones dentro del campo te encargaban habitualmente tus entrenadores?
«Cuando mi equipo tenía el balón yo disfrutada de total libertad, para todo. Y cuando el contrario es el que llevaba la pelota y nosotros debíamos recuperarlo, las órdenes eran que yo tenía que tapar huecos, es decir, no seguir al jugador uno a uno sino tapar el hueco para evitar que el balón se acercara a nuestra defensa».

Aseguran que cuando estabas dentro del área, y sobre todo cuando encarabas al portero en el uno contra uno, el encargado del marcador ya se iba preparando para cambiar el numerito en el casillero del Rayo Vallecano…
«Esa es una de mis virtudes más grandes. Es verdad que, en ese caso, era gol».

[..] entrenábamos en la Casa de Campo; salíamos de Vallecas en autocar y llegábamos a la Casa de Campo a eso de las diez de la mañana [..]

¿Y cómo se afronta una situación de ese tipo, cuando estás solo delante del portero?
«Lo que pasa es que yo era muy rápido y muy frío, tenía la facilidad de tener la mente muy fría ante una situación así. Recuerdo que jugando contra Esnaola, que fue portero de la Real Sociedad y después del Betis, aquí en Vallecas, las dos veces que me puse frente a él le colé dos goles. Y se lamentaba: “Pero… me había amagado primero… luego no me tira…”, y cuando él se había tirado en falso, le metía el gol. Estaba desesperado. No se explicaba cómo lo había hecho».

Tampoco solías disparar a puerta desde largas distancias…
«No. Eso no. Prefería mejor encarar. Ahora bien, si estaba cerca del área no dudaba en tirar».

Hasta que en Tenerife, perdiendo el Rayo 1-0, decidiste a la desesperada tirar desde muy lejos, para enfado de tu amigo Felines…
«Ah sí. Eso fue porque el portero estaba muy adelantado, por delante del semicírculo del área. Y me vino un balón de esos que venían botando, creo que el pase era de Illán, y desde nuestro campo tiré y empatamos a uno. Y me cayó la bronca de Felines: “¡Pero como tiras desde ahí, estás loco, estás loco…!”. Y yo le contesté: “¡Pero si ha sido gol Felo, si ha sido goool…!”. No se había dado cuenta de que había metido gol».

Por aquella época la preparación física del Rayo era un portento, gracias fundamentalmente a la labor de Carlos Álvarez del Villar. ¿Qué hacíais para ser el equipo mejor preparado de España, según se decía?

«Pues sí, es cierto. Físicamente estábamos muy bien, pero no sólo el año del “matagigantes”. Ya desde cinco años antes estaba Carlos con nosotros. Cuando vino al Rayo, al principio yo le decía: “Pero profe, cómo vamos a correr tanto, vamos a jugar a algo con el balón, porque luego llegamos al campo y tenemos que jugar con el balón…”. Y él me decía: “A ti no te hace falta coger el balón, tú lo que necesitas es crecer físicamente. ¡A correr, porque lo otro ya lo tienes!”».

Y a entrenar a la Casa de Campo…
«Sí, mira, entrenábamos en la Casa de Campo; salíamos de Vallecas en autocar y llegábamos a la Casa de Campo a eso de las diez de la mañana. Nos tenía corriendo desde las diez de la mañana hasta la una, pero lo que se dice corriendo. Subiendo montañas, haciendo zigzag. Nos pegábamos golpes contra los pinos, contra todo, y eso así durante toda la semana».

Y como sus sesiones eran un poco duras, a veces había que tomarse un respiro, sobre todo cuando os hacía subir y bajar toboganes…
«Él a cada uno le daba lo suyo. Por ejemplo no nos pedía lo mismo a Felines y a mí que a Benito, Tanco o Uceda, que eran mucho más grandes y altos que nosotros. A los demás les decía: “Mirad, vamos a dar la vuelta a media Casa de Campo”. Y en dar media vuelta a la Casa de Campo tardábamos lo menos veinte minutos. Y a nosotros (a Felines, Emilio y a mí) que éramos más bajitos nos decía: “Vosotros cortáis por el medio”. Por eso te digo que a los que tenían las piernas largas los mandaba a correr. A nosotros nos dejaba los últimos y nos mandaba la mitad del camino».

Con el Rayo en Primera y matando “gigantes” unos tras otro ¿no tuviste alguna oferta seria para marcharte de Vallecas?
«Yo no he tenido ninguna oferta nunca. Bueno sí. Tuve una oferta del presidente del Calella, que se empeñó en poner todo el dinero porque tenía mucho interés en mí. Pero aparte de que Marcelino Gil no me dejaba irme, yo tampoco pensaba hacerlo. Este hombre tenía tanto dinero que ficho incluso a varios jugadores del Barcelona».

¿Quién fue el defensa que mejor logró “secar” el fútbol de Potele, aquel del que decías antes de saltar al terreno de juego: “Este me va a joder hoy la mañana, o la tarde…”?
«Tanto como tomada la medida, ninguno. Sí hubo uno, en cambio, que fue el que más “palos” me dio. Un tal Carrete, que jugó en el Oviedo y fichó luego por el Valencia. Éste, cuando jugábamos allí me inflaba, me llevaba hasta el palo de la bandera. Pero cuando jugábamos la vuelta aquí se cagaba. Yo le decía: “¡Venga, arremete ahora. Venga, dame los palos en el área!”. Pero aquí ya no daba. Era el típico que te daba la patada sin balón y sin nada».

¿No te cansa un poco que muchos de los que aún te recuerdan, lo hagan uniéndote siempre con Felines? Yo que tu mujer empezaría a preocuparme un poco…
«Nos llevamos muy bien los cuatro, incluidas nuestras mujeres. No hay problema (risas)».

El tándem de los “pequeños”

Mirar a tu izquierda y ver a Felines correr la banda ¿te daba tranquilidad o te ponías en alerta pensando en ´a ver qué jugada me tiene preparada éste ahora´?
«A Felines, como hemos jugado tantos años juntos, le conocía perfectamente, y él a mí. Viendo la manera en cómo llevaba el balón, yo ya sabía si me la iba a dar o no. Lo que sí sabíamos es que él me tenía que dar la pelota al pie, igual que yo siempre se la daba al pie a él. Y si nos dábamos el balón así, casi nadie era capaz de quitárnoslo».

Eso era compenetración…
«Claro, yo a Felines no podía darle un pase largo, porque no era muy veloz y entonces sé que se la quitaban. Nos entendíamos muy bien; además estábamos todos los días entrenando juntos, éramos amigos fuera del campo, y de hecho seguimos siendo amigos. Ahora eso no lo entienden muchos entrenadores, que deberían saber que a un jugador rápido le puedes dar un balón en carrera, y al que no lo es debería dársele el balón al pie. Pero muchos no lo entienden y hacen el fútbol al revés».

¿Qué tenía Felines en su juego que se complementaba tan bien con el tuyo?
«Felines en el centro del campo era muy bueno. Era un fenómeno. Él luchaba, corría, la jugaba, repartía. Como ahora Xavi o mejor todavía. Porque hoy en día a un jugador, con que la toque un poquito, te lo suben por las nubes».

Dicen que tenías magia en las botas, y que después de ti sólo ha habido un jugador en el Rayo que se te asemejaba un poco. Te estoy hablando de Onésimo, el “Chincheta”.
«No, bueno… Onésimo agachaba mucho la cabeza. Una de mis cualidades era que yo jugaba con las dos piernas, aunque era “zocato”. Me daba igual que me la dieran para la izquierda que para la derecha».

[..] Me daba igual que me la dieran para la izquierda que para la derecha [..]

¿Fue Fernando Morena la gran figura del Rayo “matagigantes”?
«Para mí no, para mí hubo mejores jugadores que Morena, y más baratos. Su fichaje fue un empeño del entrenador Héctor Núñez, que era uruguayo».

Entonces ¿había en Vallecas tan buenos futbolistas como Fernando Morena?
«Morena fue un gran futbolista, pero en el Rayo los hubo mejores que él. Manolo Velázquez fue un gran futbolista que estuvo en el Rayo. El propio Felines, un creador mejor que Morena, para mí. También Aráez, un magnífico extremo derecho y lateral derecho del Rayo que estuvo seleccionado con Ladislao Kubala. Fueron todos ellos muy buenos jugadores».

Tengo entendido que tiraste muy pocos penaltis…
«Todos los que he tirado los he metido. Antes era el entrenador el que decía quien tiraba los penaltis. En el Rayo había decididos qué tres tiraban los tiraban y en qué orden. Yo siempre estaba entre esos tres».

Y también lanzabas faltas…
«Todas las faltas que estaban al borde del área tenía que tirarlas yo. Todas. Pero si estaban a veinte metros el entrenador mandaba a otro…».

¿Y goles especiales?
«Pues metí muchos goles en mi carrera directamente de córner. Yo creo que cerca de diez, unos ocho o así».

En próximas entregas…

– El día que ganó la selección
– Goles y golazos
– Toca retirada
– Y mucho más…

Antonio Luquero: Nacido en Vallecas y Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Inició su carrera profesional en los periódicos “Diario 16” y “Canarias 7”. Durante 12 años fue presentador y director de los programas “Vallecas Deportivo” y “Rayomanía” en Tele K – Televisión de Vallecas. Creador de la web www.vallecasdeportivo.com junto con Rodrigo González, actualmente en LaSexta Deportes.

Fundó los Premios Deporte en Vallecas para premiar a todas aquellas personas que han destacado en el desarrollo o la práctica del deporte en los distritos de Puente y Villa de Vallecas. Actualmente escribe las páginas deportivas del periódico VallecasVA Madrid Sureste, así como en las secciones de Noticias y Actualidad. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.

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