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Tributo a la afición con un triunfo vital

Refrito de canarias7.es

Apenas hubo fútbol, pero se logró el objetivo y la promoción está a sólo un paso a falta de la visita el próximo domingo a un equipo vecino, el Lanzarote. La UD Las Palmas no falló esta vez y ganó a un Rayo Vallecano decepcionante que renunció al fútbol de ataque del que alardea su entrenador.
Llegaban los de Míchel con la vitola de favoritos no sólo por la racha de 12 jornadas sin perder que acumulaban, sino por una suficiencia insultante que desafiaba a su rival y a los aficionados que asistieron al encuentro. Las más de 33.000 almas congregadas en las gradas merecen mención aparte: con el club estancado en los despachos y un equipo lleno de carencias y dudas en el tramo crucial del campeonato, la afición es el único activo fiable que queda y culpable ayer directa del triunfo.

Ávida de recobrar antiguas tardes de gloria, llevó en volandas a su equipo, que desde el primer minuto, de forma aturullada y sin ideas lúcidas, trató de recompensarla a base de sudor y casta. Las Palmas saltó al campo como un torbellino, arrinconando a un Rayo Vallecano incapaz de mantener el control del esférico y que, cuando raramente lo tenía, no hacía nada por amedrentar a Pindado. Aunque en Segunda B prima el músculo al fútbol, casi nunca un equipo obtiene premio, y mucho menos el ascenso, cuando su única preocupación es perder el tiempo con artimañas impropias del deporte.

Pero a pesar de esta situación, y aunque en dos jugadas aisladas el conjunto madrileño merodeó por equivocación el área rival, Las Palmas tampoco fue merecedor de marcharse al descanso con ventaja. Una vez más no disfrutó de ocasiones claras porque, como en las últimas jornadas, el conjunto amarillo no cristalizó en gol su superioridad en el terreno de juego.

El área rival volvió a parecer un exilio para Márquez, muy lejos de los compañeros que debían surtirle balones, y las únicas ocasiones amarillas en los primeros 45 minutos llegaron de lanzamientos lejanos y jugadas a balón parado. Las botas de Fredi, que sólo apareció en el minuto 27, levantaron a la hinchada con un lanzamiento desde la izquierda que se fue al larguero tras la intervención del meta rayista. Pero el fútbol a veces es injusto y Míchel llevó el miedo a las gradas antes del tiempo de asueto, cuando intentó colarle a un adelantado Pinado el balón desde el centro del campo.

Este peligroso aviso del Rayo antes del descanso y el ímpetu que evidenció nada más comenzar la segunda parte, atemorizó a la Unión Deportiva, que vivió 15 minutos de incertidumbre acrecentada también por la lesión de Darino. Entonces Juanito decidió mover el banco, apostó por Alejandro y experimentó en la medular con Aythami, suplente por sorpresa, para hacer un juego más directo en la recta final del choque. La incorporación del central y el cambio del dibujo a tres defensas surtió efecto y el Rayo, más preocupado en interrumpir el partido que en disputarlo, volvió a ofrecer su cara más miserable.

Recuperado de la pájara inicial, el conjunto amarillo, con más corazón que sentido, volvió a poner precio a la meta rival acumulando hombres en su ataque con la salida de David Rodríguez por Curro. Tres saques de esquina en el ecuador de la segunda parte barruntaban un gol que tranquilizase a una grada expectante e inquieta que ya se temía de nuevo lo peor. Y se hizo esperar hasta el minuto 83, cuando Marcos Márquez se internó en el área y fue cazado con descaro por Amaya y Ricardo.

El colegiado se rindió a la evidencia y tuvo que señalar penalti. No había manera tan precisa de escenificar tanto sufrimiento, un sentimiento que se tornó en algarabía cuando Márquez no falló desde los once metros. Lo difícil se había logrado, sólo quedaba aguantar con el cuchillo entre los dientes y con un jugador menos tras la expulsión infantil provocada por Nauzet, siete interminables minutos.

A falta de un punto

El triunfo logrado ayer frente al Rayo Vallecano clarifica mucho el futuro deportivo de la Unión Deportiva, pues concede la clasificación virtual a los amarillos a falta de un partido para finalizar la competición regular. Con tres puntos más que el conjunto madrileño, a la Unión Deportiva le bastará empatar el próximo domingo en la Ciudad Deportiva de Arrecife frente a un Lanzarote que ya ha certificado su permanencia. El Rayo, aún con opciones, recibirá en la última jornada al Castillo, que trata de escapar de la promoción de descenso a Tercera.

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