Principal > General > Nunca solo

Nunca solo

Refrito de www.rayovallecano.es

No pudo ser. El castigo llegó al final para un Rayo que perdió en el Estadio de Gran Canaria como lo hizo la última vez. Aquel año, los dos luchaban por no descender de Segunda División y fue de una forma muy similar, con un penalti en los últimos cinco minutos.

Salió el Rayo con una duda resuelta inicialmente. Marcos Tébar pudo ser de la partida en un equipo que comenzaba la parroquia rayista a recitar de carrerilla en las últimas jornadas. Y digo comenzaba ya que en el 28 Rodri tenía que entrar en el terreno de juego.

Hasta ese momento Collantes había dado el primer susto a la zaga de los locales tras un buen pase de Míchel. Pindado supo evitar el gol que rondaron los de Juanito sólo un minuto después. Amaya salía al corte de forma imperial casi en el área chica cuando Darino estaba presto a elegir el palo. Ya en el 27, precisamente la madera y una buena mano de Alberto evitaron el primero tras un buen tiro de Fredy que levantó de sus asientos a los más de 32.000 espectadores que sí abarrotaron hoy el recinto por la jornada de puertas abiertas. Lo que propició más gente de la que los asientos permitían.

Con el partido sin la marcha necesaria para romperlo, llegó a sólo ocho para el descanso la ocasión de Míchel. Un lanzamiento del diez del Rayo desde la pintura del semicírculo que obligó al meta local a hacer una meritoria parada tras tener que recular con premura. Así llegó el descano.

Tras la reanudación, los dos siguieron en los primeros minutos sin querer encajar un tanto que lo cambiaría todo.Iznata desde fuera en el 58 probó fortuna como luego lo haría David García con intención similar. El partido pasó la línea que el colegiado debía permitir y fruto de ello fue la brecha por codazo a David Alba que ni el línea quiso ver pese a que Marcos Márquez estaba a escasos diez metros del asistente.

El encuentro quemaba etapas con decisiones erróneas de todos hasta que en el 83 llegaba el penalty. El colegiado señalaba -sin verlo según versión de los rayistas- un contacto de Ricardo con Márquez que tras un gran lanzamiento del nueve suponía el primero.

De Gomar y Armentano entraron al campo con diez minutos finales con los cinco de añadido en los que el Rayo, ahora sí se volcó con todo lo que tenía en el terreno de juego hacia la meta de Pindado. Y la tuvo. Antonio Amaya, sin duda el mejor sobre el campo, remató de cabeza un saque de esquina que pasó lamiendo el poste local. Una lástima que el fútbol hoy no hubiera hecho justicia con uno de los mayores rayistas. Un jugador que salía esta semana cantando en Las Rozas tras los entrenos a pulmón el grito de ¡a las armas! que tantas veces han escenificado esta temporada sus autores. Hoy Bukaneros hicieron sentir como otras tantas veces orgullosa a una afición que ahora esperará el milagro de la matemática.

El próximo domingo sólo vale ganar y que Las Palmas pierda. Es a lo único a lo que ahora queda aferrarse.

<