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Potele, el artillero de Vallecas /2

Llega la hora de seguir repasando la historia del Rayo Vallecano de la mano de Potele. La segunda entrega del reportaje «Potele, el artillero de Vallecas» nos regala miles de anécdotas y recuerdos, desde el doloroso exilio en Vallehermoso hasta el histórico partido contra el Getafe que supuso el ascenso.

Del Rayo y nada más

Joseíto, cuando te trajo al Rayo, vaticinó que ye quedarías siempre aquí, ¿toda tu carrera deportiva se desarrolló en el club de Vallecas?
«Toda. Solamente después de retirarme del fútbol estuve unos meses en el Toledo por una especie de favor, para evitar que bajase de categoría siendo entrenador Olmedo, que se fue del Rayo. Vino también conmigo Lorenzo Benito. Cuando llegamos allí iban en la clasificación con ocho puntos negativos, y terminaron la liga con tres positivos. Es la única vez que estuve fuera del Rayo aunque, realmente, ya me había retirado del fútbol».

Tengo entendido que de los poquísimos partidos que jugaste con el equipo de Aficionados antes de subir al primer equipo, uno de ellos fue contra el Aficionados del Real Madrid. Los mareaste de tal manera que te empezaron a llamar “El Cazador”…
«Fíjate, en el Madrid jugaron futbolistas de la talla de Aparicio, Grande y Ortega. El entrenador, Santamaría, y era un encuentro para participar en el Campeonato de España. Les ganamos 3-1 y les eliminamos. Como sería la cosa, que la final de ese campeonato siempre se jugaba en Vallecas y aquel año decidieron hacerlo en el Santiago Bernabéu. Nunca vi a la gente del Madrid tan cabreada con nosotros como aquél día».

[..] Yo soy del Rayo y nada más [..]

¿Tú eres de esos jugadores del Rayo que simpatizan con otros equipos? Ya te puedes figurar: el Madrid, el Atleti…
«No. Yo soy del Rayo y nada más».

El Rayo empezaba a consolidarse poco a poco en Segunda División. ¿Se veían partidos atractivos en Vallecas?
«En aquellos años no se podía disfrutar de ningún derbi madrileño porque éramos el único equipo de Madrid. Pero el ambiente de verdad se vivía cuando venían equipos andaluces. Por entonces había muchos andaluces viviendo en Vallecas. Llegaban el Sevilla o el Betis y esos eran auténticos derbis».

¿Iba mucha gente a ver al Rayo entonces?
«¡Uf! Se llenaba siempre. Estaba hasta los topes».

¿Y cómo era la afición?
«La gente que iba a ver el fútbol antes sabía más de fútbol que la gente que lo hace ahora, creo yo. Ahora no se va a ver fútbol, a gozar del fútbol, sea cual sea el equipo que lo practique. La gente ahora chilla más, se mete más con los jugadores. Antes la gente iba a ver que su equipo ganase, pero fundamentalmente a divertirse. No había tanto follón como hay ahora en los campos, y no había vallas».

Es por esa época cuando el Rayo empieza a convertirse en ese equipo simpático que cae bien a todo el mundo…
«Voy a contarte una cosa. Nosotros íbamos a jugar a Barcelona contra el San Andrés, o el Europa y sólo porque éramos del Rayo la gente nos quería con locura. Ellos sabían perfectamente que éramos de un barrio de Madrid. Sin embargo cuando llegaban el Madrid, o el Atleti, les trataban fatal. Yo creo que los equipos que mejor han caído siempre han sido el Rayo y el Betis».

¿Tardó mucho en “aparecer” en tu vida, por tu costado izquierdo, la figura de Felines?
«No mucho; el que en realidad aparecí fui yo, porque cuando subí al primer equipo él había llegado al Rayo un año antes procedente del Carabanchel».

Aquellas matinales de Vallecas

¿Cómo eran esos partidos matinales en Vallecas, a los que acudían desde los presidentes Bernabéu y Calderón, al ciclista Federico Martín Bahamontes y los actores Alfredo Landa y José Bódalo, con el bocadillo de jamón en la mano?
«Te voy a contar una cosa: Alfredo Landa venía a Vallecas a verme a mí sólo, a verme jugar. Me decía: Yo voy a ver solamente a tres jugadores; en el Atleti a Ufarte, en el Madrid a Amancio, y vengo a Vallecas a verte a ti. Y yo le decía: Pero bueno, ¿y por qué haces eso?. Y me contestaba: Porque me encantáis.

¿Y quién te presentó a Landa?
«Pues fue José Bódalo. Era un actor que quería mucho al Rayo, nos daba invitaciones para el teatro y nosotros le invitábamos a café, o té».

Eran unos tiempos en los que antes de pasar al vestuario, no te cacheaban de arriba abajo
«Efectivamente. Incluso antes de saltar al terreno de juego, pasaban por el vestuario a darte ánimos, todas esas cosas…».

Y mientras vosotros jugabais al fútbol, en la grada la gente comiendo migas, cocido, alubias con chorizo, y empinando la bota de vino con el brazo extendido a todo lo que daba… Vaya ambientazo ¿no?

«Eso es. La bota, las gachas…»

[..] En la grada hasta hacían lumbre para comer caliente [..]

¿Eso lo veíais en otros campos también?
«Yo eso sólo lo vi aquí. ¡Si hacían hasta lumbre y todo para comer caliente!».

Cómo ha cambiado el fútbol de entonces ahora, que metes una botella de agua ¡y poco menos que te llevan a la cárcel…!
«Antes era todo más cómodo».

El largo “exilio”

El 15 de octubre de 1972 se cierra el viejo Vallecas y se inicia el exilio de Vallehermoso. Siempre hemos sabido qué significó aquello para la afición del Rayo: fue un desastre. Me gustaría que me dijeras cómo vivisteis esta situación los jugadores.
«Yo un día le dije al presidente Pedro Roiz: Pero bueno presidente, pero cómo nos vamos de aquí por ruina si esto no se cae. Y me dijo: Esto lo hemos hecho así para que nos hagan un campo nuevo».

¿Y cuánto tiempo os dijeron que duraría el “exilio”?
«Nos dijeron que en un año estaba el nuevo campo hecho. Y estuvimos fuera casi cuatro años. En esto que se fue Pedro Roiz y quedó Marcelino Gil de presidente».

[..] En Vallehermoso estabas entrenando y te pasaba un palo de esos por encima de la cabeza [..]

¿Y cómo se pasaron allí estos años?
«Lo pasamos mal. Luchando mucho y cobrando poco porque la gente no iba al estadio. Iban sólo los cuatro de Vallecas de siempre».

Hablando de estadios. Tengo entendido que estando aún en juveniles jugaste en el Estadio Metropolitano, el antiguo campo del Atlético de Madrid, un partido frente a los juveniles del Atleti y que el Rayo ganó 0-1. Pero la importancia de aquél partido no estuvo en el resultado, sino en lo que pasó el día después…
«Sí, y además metí yo el gol. Lo histórico es que fue el último gol que se marcó en el Metropolitano porque fue el último partido que se disputó allí. Al día siguiente empezaron las obras para tirar el campo ya que el Atleti se trasladaba al Manzanares».

Volvamos, para nuestra desgracia, a hablar de Vallehermoso. ¿Ahí se fracturó la afición del Rayo?
«Si tenemos en cuenta que el viejo Vallecas estaba siempre lleno, yo creo que la mitad se quedó por el camino. Iban no más de 3.000 ó 4.000 personas, aunque en el primer año hubo más gente que en los sucesivos dejó de asistir».

Y un campo como aquél, con aquella pista de atletismo, ¿cómo os afectó en lo deportivo?
«El campo era horrible. Como tiraban jabalina y corría por allí todo el mundo, no lo cuidaban nada. Estaba lleno de agujeros por todas partes. Como estaban por allí los lanzadores de jabalina, estabas entrenando y te pasaba un palo de esos por encima de la cabeza».

Tocando la gloria

Y llega el momento de aquel memorable Rayo-Getafe que significaría el primer ascenso a Primera División, en julio de 1977. ¿Cómo recuerdas los días previos a un partido tan trascendental?
«Esa semana estuvimos concentrados en el Hotel Arcipreste de Hita, en Navacerrada. Pensando en el partido. Lo que queríamos hacer es subir como fuera. Vino Marcelino Gil a hablar con nosotros para decirnos que teníamos que subir a la fuerza, que teníamos que morir en el campo y que no nos preocupáramos por el dinero… aunque luego no llegamos a cobrar nada. Yo les decía a mis compañeros: ¡Nos tenemos que desangrar en el campo! Era el partido de nuestra vida».

Si el Rayo ganaba subía a Primera, y el Getafe perdía la categoría…
«¡Pero es que el empate beneficiaba a los dos…! El planteamiento que nos hicimos fue: en vez de atacar mucho atacaremos menos, pero teniendo cuidado de que no nos hagan un gol. Hay que intentar hacer todo el juego en el centro del campo».

Pero las intenciones se rompieron con un córner favorable al Rayo…
«Lo sacó Francisco, por la derecha, muy bombeado, y le digo yo al “Muñeco” (Felines): “¡Deja!”. Pero se volvió, le pegó en el “coco” y metió el gol por toda la escuadra…».

¿Por qué la querías para ti?
«La quería para mí porque la iba a pegar un “voleón” según venía…¡Un “voleón”, fuera donde fuese! Pero le dio a Felines y la metió por toda la escuadra».

[..] El empate nos valía a los dos. Cuando marcamos los del Getafe nos gritaban cabrones, qué habéis hecho [..]

O sea, que rompéis las hostilidades, y encima con un golazo. ¿Qué minuto era?
«Fue en el primer tiempo, cerca del minuto cuarenta».

¿Y los del Getafe qué decían?
«Pues decían: “¡Pero hombre, cabrones, qué habéis hecho! ¡Pero bueno…!” Así es que con este resultado, bajaba el Getafe porque el Levante iba ganando».

¿Y entonces qué pasó?
«Pues nada, dijimos: “¡Vamos para atrás!”. Nosotros lo que queríamos era subir a Primera aunque yo, personalmente, quería que bajara el Levante antes que el Getafe, porque era un equipo de Madrid. Al poco, empató el Getafe, Salmerón fue el que metió el gol, y además fue un golazo».

Primer ascenso en la historia del Rayo y el “que se besen que se besen” coreado en la grada. ¿No resultaba triste ver ´quejarse` por el desarrollo del encuentro a unos aficionados a los que les interesaba el empate tanto o más que a los futbolistas? ¿O no era era el partido de su vida también para todos aquellos rayistas?
«Eso la gente no lo entiende. Que tú te estés jugando esto y que por un gol te puedas quedar otra vez en Segunda…»

Finalmente termina el partido, ¿y qué sucede?
«Unos dos o tres minutos antes de terminar el encuentro, el árbitro pitó y la gente se tiró al campo pensando que el partido había terminado. Se fueron hacia nosotros. A mí me quitaron la camiseta, me quitaron todo… y bueno, fue una emoción grandísima».

¿Y no teníais miedo de que el árbitro pretendiera reanudar el partido?
«El árbitro también se fue rápido porque saltó todo el público al campo. Fue el primero que salió camino de los vestuarios. El partido se dio por terminado».

Entráis en el vestuario, ¿y qué sucede?
«Lo celebramos con champán, nos duchamos y duchamos a García Verdugo, que era el entrenador nuestro, al presidente, al delegado. No se quedó ninguno sin meterlo en el agua, incluidos nosotros».

Parecía que nunca iba a llegar este momento…
«Pues sí. Porque unos años antes, que esperábamos que íbamos a subir, finalmente no pudo ser. Fue una alegría tan grande que no se me olvidará en mi vida».

¿Guardas las botas del ascenso?
«Sí, guardo dos pares de botas del ascenso, unas de goma y las otras de hierba. Las tengo muy bien cuidadas por cierto. Eran unas Adidas “World Champion”, las que se usaban en aquellos tiempos».

Aquella tarde, después de la fiesta en el vestuario ¿qué es lo que hacéis?
«Ya por la noche nos invitó la directiva a cenar con nuestras mujeres, y luego nos fuimos todos a una discoteca hasta las tantas, creo que hasta las seis o las siete de la mañana. Después cada uno nos fuimos a nuestra casa».

En los días posteriores ¿recibisteis algún otro homenaje?
«Fue muy agradable. Porque todas las peñas querían que fuéramos a visitarlas a sus sedes y allí, el que menos, nos invitó a unos canapés, a todo. Cada día con una peña distinta. Fuimos a una recepción al Ayuntamiento de Madrid, y cortaron la avenida de la Albufera, la de Ciudad de Barcelona y la calle Atocha hacia arriba para que circulara una caravana de coches con gente del Rayo. Había una barbaridad de gente, en mi vida había visto tanta desde la carretera de Atocha hasta arriba, hasta el Ayuntamiento».

[..] Con el ascenso a mí me subieron por cierto 20.000 pesetas [..]

Y los jugadores, en descapotable por Madrid.
«Sí, en cada descapotable íbamos uno o dos jugadores. Fíjate si había coches y gente, que estábamos nosotros llegando y los que estaban en Vallecas no habían conseguido salir».

¿El ascenso os supuso un aumento de sueldo?
«Dependía de la situación de cada uno. Al que tenía contrato en vigor es posible que no le subieran nada, o tal vez poco. Yo creo que sí le subieron algo a todos. A mí me subieron por cierto 20.000 pesetas. Una miseria, como yo digo. Te hablo por mí, a los demás no sé lo que les subirían».

En próximas entregas…

– Llega el “Matagigantes”
– El album de Potele
– Y mucho más…

Antonio Luquero: Nacido en Vallecas y Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Inició su carrera profesional en los periódicos “Diario 16” y “Canarias 7”. Durante 12 años fue presentador y director de los programas “Vallecas Deportivo” y “Rayomanía” en Tele K – Televisión de Vallecas. Creador de la web www.vallecasdeportivo.com junto con Rodrigo González, actualmente en LaSexta Deportes.

Fundó los Premios Deporte en Vallecas para premiar a todas aquellas personas que han destacado en el desarrollo o la práctica del deporte en los distritos de Puente y Villa de Vallecas. Actualmente escribe las páginas deportivas del periódico VallecasVA Madrid Sureste, así como en las secciones de Noticias y Actualidad. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.

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