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El día y la noche

Redacción Rayo Herald

Llámenlo ustedes como quieran: cara y cruz, día y noche, blanco y negro, ying y yang, Faemino y Cansado… el Rayo Vallecano demostró este domingo de nuevo su dualidad futbolística de una forma excepcional y dolorosa al mismo tiempo.

Los partidos ante equipos rocosos y correosos como el Pájara son perfectos para mostrar esta doble cara. Además, cuando golpean primero -como lo hizo Leandro en el minuto ocho- la acentúan hasta límites insospechados y dan lugar a la Cara A, la de los Grandes Éxitos, la de la épica y el buen juego.

El Día

Esta vez la épica se llamó «Collantes y Michel, S.L». Este tandem construyó ante el Pájara una sociedad curiosa e interesante que gusta del buen fútbol. Mientras que el Niño mandaba en el centro junto a Tébar/Rodri, el pequeño ratón hacía locuras de trilero con el balón y dejaba en evidencia una y otra vez a Alfonso, el central de la coleta, el colador por el cual venía todo el peligro del Rayo.

Consciente de su error técnico, Roberto Aguirre -entrenador del Pájara- le sentó en el banco en el descanso con un escueto: «Bien luchao, chaval» y dió entrada a Graciano, que mantuvo el tipo e igualó la pelea al borde del área canaria.

El empate llegó en una jugada de Collantes en la que toda la grada cantó al unísono la subida de Albiol por la banda. Sin embargo, el siete rayista armó la pierna, hizo oídos sordos y de un derechazo espectacular desde el borde del área alojó el esférico en en fondo de la meta de Ramón. Vallecas no volvió a decirle nada.

El gol alimentó la parte blanca, pura y hermosa del Rayo. Jugó entonces con gusto, con intensidad, con ganas. Y de ese juego llegó la remontada gracias a una combinación preciosista, como la de aquel memorable gol de Albiol ante nuestro actual némesis: Las Palmas.

En el 35′ le llegó el balón desde la izquierda al socio Collantes, que con un magistral movimiento de espaldas habilitó al socio Míchel dentro del área para que éste mirara a Ramón a los ojos y le dijera en silencio: «Párate esta…»

Vallecas se caía. Vallecas vibraba. El Móstoles mientras tanto hacía su trabajo… y sin maletines que valgan, sólo con el pundonor de un equipo modesto que quiere irse de la categoría por todo lo alto. Gracias Móstoles y suerte el año que viene.

La Noche

Y si a la luz le llega la oscuridad, al Rayo hermoso y divino le sucede el feo, el timorato y el cobardón. Porque la segunda parte se quiso guardar el resultado y no se remató. Pudo hacerlo Albiol, si hubiera sido menos egoista en el 62′ y hubiera pasado en lugar de buscar el tiro, porque al minuto siguiente la bombilla se fundió del todo.

De una falta como otra cualquiera el Pájara contruyó un ariete y entró en la portería de Alberto. Nadie vio la pelota más que Igor, que de espaldas imaginó donde estaba el hueco y cabeceó el 2-2.

Con este gol, el Rayo colgó el cartel de «Vuelvo Enseguida» y desapareció durante veinte minutos. Veinte minutos donde no hubo más que unos canarios con una camiseta muy bonita corriendo por el campo. Tiró el Pájara más en ese intervalo que en todo el partido y sólo faltó el gol: demos gracias de que no entró la bolita.

Cuando el Rayo despertó, ya era tarde. Volvieron las prisas por adelantarse en el marcador y las jugadas que se perdían en la maraña amarillo-azulada tejida por los de Aguirre, una defensa seria que lleva sacando puntos a equipos de play-off desde hace cuatro jornadas.

De los diez últimos minutos se jugaron cuatro y el resto se perdió entre repentinas embolias de jugadores canarios -que se desplomaban fulminados por algo que comieron- y pelotazos rayistas muy largos que no bajaba nadie con la orientación suficiente para un segundo pase a la olla.

Y se acabó. Y la gente barruntaba una sola idea cuando desfilaba hacia los vomitorios: «el empate no es ni malo ni bueno. La semana que viene sólo vale ganar, no hay mas huevos». Si el Rayo es brillante, de primera parte, de Cara A, ganaremos y estaremos dentro de la liguilla. Palabrita de Niño Jesus.

Rayo Vallecano: Alberto; Olalla, Amaya, Alba, Ricardo Cavas (De Gomar, min. 76); Albiol, Tébar (Rodri, min. 13), Míchel, Iznata; Collantes y Geni (Armentano, min. 80).

Pájara-Playas: Ramón; Tomás, Alfonso (Graciano, min. 46), Igor, Raúl; Casquero, Granada, Richard, Héctor (Lobera, min. 82); Leandro y Trigo (Aday, min. 92).

Arbitro: Jaime Latre (Colegio Aragonés). Amonestó a los locales Olalla, Albiol y Amaya y a los visitantes Tomás, Igor y Alfonso.

Goles: 0-1, min. 8: Leandro. 1-1, min. 20: Collantes. 2-1, min. 35: Míchel. 2-2, min. 62: Igor.

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