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Fotografía / Rayoherald.com

Ecos de una afrenta

Dejo a lo lejos la Granada de Lorca y de Ayala. Atrás se queda el Albaicín, Sacromonte, Realejo, La Chana, Almanjáyar y el Monasterio de la Cartuja. Han sido largas noches de empedrado y de té moruno preparando el asalto a Los Cármenes.

Allá se oyen aún las batallas con los almohades y los almorávides de Fabri, valientes guerreros recién llegados a la categoría de plata, pero con cierto aire de italianos curtidos en mil entuertos, con un Sandoval enfurecido en la banda y jurando en hebreo. Las madres son sagradas. Enfilo Despeñaperros y mi corcel acelera el paso al alcanzar Casa Pepe. Nunca hemos sido de yugos y flechas.

Tácticas de guerra

Error de concepto en la escaramuza de la banda en Los Cármenes. Al frente van los peones, alguaciles y espadachines de medio pelo, nunca el General. Allí sólo llegan balas perdidas, dagas vizcaínas entre ropajes, y cuchilladas de matarife que no dan tiempo ni a pedir confesión.

En ese embolado se metió el mister y salió malparado por culpa de un malandrín con las piernas muy cortas y la lengua demasiado larga. Habrá sanción y sin el enrejado de la vergüenza podría sentarse justo detrás del banquillo. Los palcos no son lugar para entrenadores y contra el Recre la técnica del pinganillo chocará contra el hormigón armado de Vallecas.

Soy de Aganzo

Y de Cantona, Terry y Keane. Harto estoy de niñatos amanerados con aires de Pasarela Cibeles. Un tiro, un gol, una gamba, un punto para la buchaca. Mi apoyo para un tío que se enfada cuando le cambian porque quiere seguir en la batalla, porque no se cobró su víctima en un cabezazo furtivo, que te saca medio metro en el salto y que se acuerda de todos tus antepasados vivos o muertos.

Le pisan, le dan en la rodilla mala, pelea con los asistentes y se levanta de sus cenizas porque se le escapan el resto de goleadores de la tabla. Ese es Aganzo.

Estadio de Primera con afición de Primera

Andaba yo flirteando con mozas varias desde una hora antes por los alrededores de Los Cármenes. Allí hay aroma de fútbol de superior categoría, accesos amplios, dos fondos como Dios manda e instalaciones acordes al siglo XXI. ¿Quieren más? Dieciséis mil almas vestidas de rojo y blanco creando una atmósfera envidiable y atronadora de fútbol en estado puro.

Me vienen recuerdos del Valle del Kas con ocho mil fieles y gradas semivacías. Nos falla la sangre, el alma y la garganta porque fuera del fondo más colorido y animoso de toda Segunda el resto de la grada se tiñe de blanco y negro. El corazón rayista envejece y se desangra desde hace más de treinta años y nadie hace nada por evitarlo. Pasamos el martirio de la 2ªB en familia, más unidos y fuertes eso sí, pero atrás se quedaron generaciones sin sucesor. Sandoval habla de que jugamos con doce en Vallecas… el Granada jugó con catorce como mínimo. El día del Villarreal B una vez más sólo los Bukaneros dieron la cara. Siempre ellos.

Tarjeta Iberia Platino para Delibasic

Por lo menos jugó un rato en el nuevo y mítico estadio de Wembley. Eso que tiene ganado el chaval. Conoce Europa vestido de chándal de Montenegro y pagamos su ficha religiosamente cada mes. Vuela y no para de volar, pero aún no ha aterrizado en Vallecas.

Estoy por pedirle al club que le den un DVD con su cuarto gol con el Hércules al Rayo de Pepe Mel. Será tirar de nostalgia, pero por lo menos le entrará mala leche. Me dicen que ya no se va hasta marzo con la selección. Se va a hartar de autobús y le van a caducar los puntos Iberia, ya verás.

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