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Fotografía / Rayoherald.com

El Córdoba devuelve el castigo al Rayo Vallecano


Eliminación del Rayo Vallecano en la Copa del Rey a manos de un Córdoba que consiguió el pase a la siguiente ronda de manera merecida. El conjunto franjirrojo comenzó una vez más por detrás en el marcador y su intento de remontada, ya con Aganzo y Delibasic en el terreno juego, se quedó en un empujón de quince minutos.

Rotaciones en los dos conjuntos

Con muchas rotaciones en ambos conjuntos, Córdoba y Rayo Vallecano se enfrentaban en el maltrecho césped de El Arcángel por segunda vez en cuatro días. Esta vez el argumento no tuvo nada que ver con el de la película del pasado sábado, y el final tampoco.

Los madrileños simplemente no aparecieron en la primera mitad, viéndose superados en intensidad por un conjunto blanquiverde que dominó el encuentro sin grandes alardes ofensivos. De hecho, el único disparo entre los tres palos iba a convertirse en la primera ventaja en el marcador para los de Lucas Alcaraz.

Javi Flores cogía la espalda con facilidad a algo parecido a una línea defensiva, con Susaeta cubriendo de aquella manera a Tito en el lateral derecho y con Yuma -que volvió a jugar como central en el experimento con Borja Gómez- enganchado en el centro de la defensa habilitando al jugador andaluz.

Con Javi Fuego y Casado como únicos jugadores repetidos, poco quedaba de la versión alegre y combinativa del Rayo Vallecano en el partido del pasado sábado. Acostumbrados a comenzar perdiendo -cuarta vez en cuatro partidos oficiales- para terminar remontando, esta vez el despiste le iba a salir caro a los de Sandoval.

Hubo que esperar al borde del descanso para que llegara la oportunidad del empate. Fue con un impresionante disparo de Casado desde el lateral del área que casi sorprende a un Alberto que despejó el balón como pudo sobre la línea de meta.

Aganzo y Delibasic, refuerzos en la segunda parte

La segunda mitad comenzó con una disposición muy distinta por parte de los visitantes, empezando por la inclusión de Aganzo y Delibasic en ataque en lugar de los canteranos Diego y Provencio. Tito -el lateral había recibido un fuerte balonazo en la cabeza en la primera mitad- también dejaba su puesto a Coke en el minuto 5 de la segunda parte, con lo que Sandoval agotaba los cambios con mucho tiempo por delante.

Las cosas cambiaron rápidamente, con la nueva pareja de atacantes creando peligro de manera repetida hasta conseguir el tanto del empate en un balón ganado por Aganzo y que Coke empujaba sin problemas al fondo de la red. De nuevo los adjetivos se quedan cortos para el canterano, que es de los que tiene la cabeza para algo más que rematar, con mucha frecuencia por cierto, balones dentro del área.

La siguiente diablura de la pareja Aganzo-Delibasic terminó con el montenegrino derribado en el mano a mano con Alberto. El colegiado no dudó en señalar el claro penalti y expulstar al guardameta del Córdoba, que dejaba su sitio bajo palos a Raúl Navas para que éste se convirtiera en unos de los hombres del partido.

Aquí se acabó lo poco positivo de esta desafortunada noche en El Arcángel que iba a terminar en un calvario. A diferencia de lo sucedido hace una semana en Cartagonova, fue Susaeta y no David Aganzo el encargado de lanzar el penalti. El centrocampista, que más allá del fallo desde los once metros estuvo gris, apático y por debajo de las sensaciones de futbolista con hambre que se le intuían el año pasado, eligió el lado previsible de su golpeo con empeine natural para intentar conseguir el tanto. Raúl Navas intuyó lo mismo que todos, detuvo el golpeo y metió en el partido a un Córdoba que andaba muy tocado, desmoralizado y desorientado.

El siguiente en protagonizar su mini película particular fue David Aganzo. Con las mismas cualidades de siempre, esto es peligroso, incisivo y con un salto de fotografía perfecta en el juego aéreo, y con los mismos defectos de siempre: perdido en batallas absurdas con los rivales que le tienen siempre al borde de la expulsión. El delantero se desquició hasta anularse él solito y por extensión al resto de sus compañeros. Mención especial para Dani, que tuvo la gentileza de pedirle a Aganzo calma y cabeza en sus acciones cuando ya tenía una tarjeta amarilla. Creo que es el jugador número mil quinientos que se lo dice, todos ellos con idéntico resultado: por un oído me entra y por otro me sale.

Por culpa de todo eso y de algunas cosas más, el Córdoba no acusó la expulsión sufrida y manejó el partido sin complicaciones a pesar de contar con un hombre menos sobre el campo. Luque, Javi Flores y Pepe Díaz se bastaban para inquietar incluso el área de Dani antes de que se cumpliera el tiempo reglamentario, aunque el guardameta seguía sin tener que emplearse a fondo.

Mala gestión en el tiempo añadido

Con la prórroga el Rayo disponía de media hora más para hacer buena la superioridad numérica, pero en sólo dos minutos el Córdoba asestaba el golpe definitivo al encuentro. Fue en una estrategia perfecta que pilló despistados a todos los jugadores rayistas y que terminó con un bonito taconazo de Alberto Aguilar al fondo de la red.

Quizás sea muy detallista recordar que el origen fue una falta innecesaria -a esas alturas estaba claro que las opciones del Córdoba pasaban por jugadas a balón parado- cometida por Casado en un balón dividido con Pepe Díaz, pero el lateral sigue jugando al límite en todos los partidos y no hace falta ser muy listo para pronosticar una expulsión dentro de poco.

A pesar de contar con un mundo por delante para forzar al menos la tanda de penaltis, el Rayo Vallecano siguió haciéndose pequeñito de manera progresiva y haciendo grande a un Pepe Díaz de repente que parecía un jugador de otro nivel. De esta manera y con una ocasión de Aganzo en el último instante como única opción para el empate, el Córdoba certificó su pase a la siguiente ronda dejando en la cuneta a los madrileños.

En resumen, decepción para un Rayo Vallecano que eligió una de las peores maneras para caer eliminado en la Copa, desgastado en lo físico y con la rara sensación de haber sido superado de manera inexplicable por un conjunto en clara inferioridad. Toca agarrarse al absurdo ‘hay que centrarse en la Liga’, pero no por gusto ni por deseo, sino por obligación.

Córdoba: Alberto, De Coz, Agus, Tena, Fuentes (Raúl Navas, m.57), Alberto Aguilar, Jorge Luque, Javi Flores, Callejón (Usero, m.80), Díaz de Cerio (Beobide, m.62) y Pepe Díaz.

Rayo Vallecano: Dani, Tito (Coke, m.49), Borja Gómez, Yuma, Casado, Diego (Aganzo, m.46), Javi Fuego, Juli, Susaeta y Provencio (Delibasic, m.46).

Goles: 1-0 Javi Flores supera a Dani tras ganar la espalda a la defensa (m.21) 1-1 Coke de cabeza en un balón ganado por David Aganzo (m.51) 2-1 Alberto Aguilar de tacón en jugada de estrategia (m.91)

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