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Fotografía / Rayoherald.com
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Receta Sandoval: como recuperar la ilusión en 79 días

Menos de los cien días de cortesía ha necesitado José Ramón Sandoval para volver a ilusionar a un rayismo terriblemente alterado tras las desagradables peripecias de la temporada pasada. “Estoy seguro de lo que puedo hacer y se va a notar desde el primer momento”, insistía el ahora técnico franjirrojo incluso desde antes de ocupar su puesto en el banquillo del Teresa Rivero.

Ahora que el balón ya está rodando, si no conociera al personaje que nos ocupa le alertaría sobre la debilidad que trae consigo el halago incondicional y permanente, pero por suerte para él y para el rayismo, Sandoval no lo necesita. Y si lo necesitase tiene a buena gente cerca de él -pedazo de cuerpo técnico, por cierto- que ya se encarga de eso, así que tranquilos por ese lado, por muchas palmaditas en la espalda y felicitaciones ‘sinceras’ que esté recibiendo en este arranque de temporada.

No hace falta que nadie le diga que Armenteros es un pelotero espectacular que ya ha ilusionado a Vallecas con dos golazos en dos partidos de Liga. No hace falta que nadie le diga que cuando el balón llega a Trejo se para el tiempo con el balón pegado a sus pies, la cámara lenta activada para que nadie se pierda detalle y los rivales tirados por el suelo cazando sombras.

No hace falta que nadie le diga lo mucho que el rayismo disfruta viendo como Provencio marca en Copa, como Borja García deslumbra a propios y extraños dejando ya pequeño su histórico gol en Hospitalet y como Arribas parece que lleva toda la vida en el centro de la defensa vallecana.

Y tampoco hace falta que nadie le diga, porque para eso Diego graba todo en vídeo y le da el DVD en mano diez minutos después del partido, que Casado tiene tan buenos pies como mala cabeza, que lleva desde el día de Medina del Campo protestando a los colegiados y repartiendo estopa a diestro y siniestro, recibiendo tarjetas amarillas en el primer cuarto de hora y a un paso de ser expulsado siendo -muy de lejos por lo visto hasta el momento con Brayan Angulo- el mejor lateral izquierdo de la plantilla y quizás uno de los mejores de la categoría.

Tampoco hace falta que nadie le diga que primeras partes como la de Córdoba, con Movilla monopolizando el juego hasta la desesperación, sacando una falta al rival y reculando hacia la defensa como un pollo sin cabeza, recuerdan demasiado a los tristes episodios vividos en la segunda vuelta del año pasado, con el mismo director de orquesta en el centro del campo y terribles resultados para las constantes vitales de los seguidores de la franja roja.

Precisamente por eso, porque tienen un técnico curtido capaz de separar el grano de la paja, moderado con los aciertos y crítico a la hora de analizar los numerosos puntos de mejora, la afición del Rayo Vallecano puede estar tranquila. Un cuerpo técnico trabajador y perfeccionista que nunca se va a instalar en la complacencia y que va a trabajar siempre por hacer realidad un sueño, ese sueño en el que pocos creían hace unos meses y que afortunadamente muchos empujan ahora.

Eso sí, que nadie dude que seguro vendrán rachas complicadas, zozobras varias y ramalazos vestidos de ultimátum por no estar en Primera División antes de navidades. Espero que ahí tampoco le tiemble la mano, se acuerde de Humanes, de Parla y de ese gol en Hospitalet celebrado a golpes entre lágrimas de emoción. La ilusión ha llegado a Vallecas este año, y lo ha hecho para quedarse.

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