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Victoria sufrida

Refrito de www.rayovallecano.es

Victoria sufrida del Rayo Vallecano a domicilio ante el Negreira en un partido marcado al final por la actuación del colegiado Ruiz Bada que incomprensiblemente expulsó a Geni en un mano a mano con Pablo que el colegiado entendió que finalizó con piscinazo del rayista y por consiguiente con cartulina para el delantero que le supuso la roja. Pero vamos por partes.

En el arranque del partido, la protagonista fue la grada y lo fue por doble motivo. La cantidad de rayistas desplazados hasta Negreira hizo que la directiva local tuviera que dar a sus propios abonados una localidad lejana a la natural en la mayoría de los partidos de liga, debido a que la totalidad de la única de las gradas del García Calvo se encontraba repleta. Eso no sentó muy bien a los locales, pero no fueron los únicos que comenzaron en el día de hoy el encuentro de morro torcido. La tardanza de las fuerzas de seguridad en posibilitar a todos los rayistas el acceso al campo sumada a los rayistas en sitante comenzó algo indignado el 20€ de pago por su localidad caldeó los ánimos de una grada animosa que no dejó sólo al Rayo en una de las finales del campeonato.

Solucionado todo y ya con los contendientes en el terreno de juego, alguno de los aficionados se perdió la jugada que cambiaría el rostro de un partido que nunca sabremos cómo habría sido en paridad. Porque eso, la igualdad numérica sólo duró dieciséis minutos por doble amarilla a Marcos Tébar que -sobre todo en la segunda- debió mirar algo más el listón marcado por el colegiado antes de realizar una entrada en la medular que le dejó fuera del choque. Nada había pasado hasta la expulsión y poco más pasó hasta el descanso en lo futbolístico salvo el gol del Rayo.

En la única llegada de un Rayo recompuesto a base de coraje de todos, llegó desde la estrategia el que a la postre es un gol que vale tres puntos. Míchel a banda contraria colgó con su zurda un balón al área, en el que Diego Máinz acerto previo choque con Pablo y Roberto colocar el balón dentro de la portería local. Las duda sobrevoló el García Calvo ante lo que parecía la anulación de un gol protestado por los locales, pero que finalmente subió al marcador. El Negreira acusó el golpe y hasta el descanso el Rayo supo nadar a favor de corriente sin casi peligro en su portería.

El cansancio por la inferioridad no aparecía, pero tras el parón el míster Gelucho decidió acelerar las acciones de ataque para que así el Rayo terminara descubriendo espacios. Adrián y Toja le dieron a los locales más verticalidad y el Rayo sufrió en el inicio cerca de su área. Demasiado cerca. Es cierto que los gallegos no creaban lo que deseaban, ocasiones, pero la consigna de Míchel desde el banco fue sacar unos metros la zaga, ayudando a la labor de control en la medular el debut del canterano Álvaro Arroyo.

Quedaba el tramo final y el partido encaraba los minutos en los que la preparación física sería definitiva. Con un alto ritmo de juego y la única opción de una contra para sentenciar el Rayo avisó en el 70 con un gran pase desde la medular -hoy fue mediocentro- hacia Miguel al que le ganó el meta local en el último metro antes de encararlo. La batalla de pares crecía y el colegiado permitía a los locales lo que en entradas era amarilla para los vallecanos.

A tres para el descuento, Alberto tuvo que meter una mano a tiro de Mariño justo antes de la jugada más polémica del encuentro. En el 88 Gení encaró a Pablo en una contra y tras regatearle hacia su pierna buena, vio como este le derribaba -le rompió incluso la media- y caía en teoría con la única duda de la zona exacta del contacto. Dentro o fuera por centímetros. La roja parecía clara para el meta, pero el árbitro interpretó lo que sólo el vio. Piscinazo de Geni (que se iba sólo a meta vacía), falta a favor del Negreira y su segunda cartulina.

Míchel y todo el banquillo saltaron al campo para protestar lo que era evidente y el míster vio también el camino de los vestuarios a sólo dos para el descuento con su equipo en inferioridad de nueve y con la incredulidad de lo que había sucedido.

Con tres de añadido el Negreira se volcó y Adrián tuvo el empate en una jugada que finalizó por arriba tras claro agarrón de la zaga del Rayo a la altura del punto de penalti. El colegiado dio aquiescencia a la finalización y finalmente señalizó el final del partido para la alegria de los seguidores del equipo madrileño.

En definitiva tres puntos más para el Rayo que mantienen viva la esperanza del puente a la liguilla a siete jornadas para el final.

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