Principal > Primer Equipo > Recuerdos imborrables para el rayismo en el Ruta de la Plata
Fotografía / Rayoherald.com

Recuerdos imborrables para el rayismo en el Ruta de la Plata

Dos años después, el Rayo Vallecano vuelve a un estadio del que gran parte de los aficionados rayistas guardan el mejor de los recuerdos. En su visita al Ruta de la Plata, Zamora, el equipo franjirrojo dio el paso de gigante que le impulsó hasta Segunda después de cuatro años de suplicio en Segunda B.

Parte de la historia reciente del Rayo Vallecano

Mucho dista el choque que enfrenta a Zamora y Rayo Vallecano este miércoles (20.45 horas). Lo que hoy en día es un partido de preparación para afrontar la temporada en categorías muy distintas respectivamente, aquel día de junio de 2008 era una final con todas las letras.

El Rayo Vallecano llegaba a la ciudad castellano-leonesa después de haber eliminado al Benidorm en la primera semifinal del playoff de ascenso a la categoría de plata. En la memoria, la tragedia de Éibar tan sólo un año antes, donde el Rayo había pinchado y quedaba condenado a luchar una campaña más en el infierno de la Segunda B. Zamora era, sin duda, el lugar perfecto para redimirse.

A 250 kilómetros de la capital no sólo se desplazó un equipo dirigido entonces por Pepe Mel. Junto a ellos, miles de aficionados movidos por un sentimiento tan difícil de explicar como de olvidar será lo vivido aquel día en el Ruta de la Plata. Miles de hinchas, atravesados por la franja roja, se dejaron la garganta desde antes del comienzo del partido hasta mucho después del pitido final. Así se lo reconocieron los jugadores vallecanos, que salieron hasta dos veces para agradecerles su apoyo.

Minutos antes, un once inicial del que apenas quedan cuatro hombres en la actual plantilla rayista (De la Vega, Amaya, Salva, Piti) había vencido con superioridad a un Zamora que se vio abrumado. Ganaron por la mínima, aunque más de dos o tres goles pudieron haber caído del lado visitante.

El gol más importante de Antonio Amaya

Curiosamente fue Antonio Amaya, penúltima incoporación al equipo de cara a esta temporada, el autor del gol. Precedido de un magnífico lanzamiento de falta de Rubén Reyes que golpeó en el larguero, el central madrileño remató el balón que dio el triunfo a los de Mel batiendo al portero hoy del Rayo Dani Giménez. Vallecas, desplazada a Zamora en cuerpo y alma, disfrutó de ese tanto como el que lo hace cuando ve posible el sueño tantas veces deseado.

Un imborrable recuerdo que para muchos acude con frecuencia a la memoria, situando aquel desplazamiento en posiblemente el más destacado de la historia reciente rayista. En esta ocasión es imposible que no vuelva, y aunque sólo será un partido amistoso, un buen número de rayistas volverán a sentir, al menos durante unos segundos, la emoción de haberse sentido no sólo testigos sino partícipes de un brillante capítulo en la historia del Rayo Vallecano.

0 comments
<