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Yo también fui rayista (II)

Redacción Rayo Herald

Urbano Santos llegó en el 2000 para suplir la salida del equipo de los centrales Amaya y Fernández. No tuvo suerte; las lesiones y una mala relación con Félix Úceda no le permitieron cuajar en el equipo vallecano. Pese a ello, Urbano recuerda su fugaz paso por el Rayo con especial cariño.

La historia de Urbano Santos en el Rayo Vallecano apenas duró un año y medio. El central se incorporó a la disciplina franjirroja junto con Mingo en el verano del 2000, ambos procedentes del Sporting de Gijón: «Él llegó traspasado y yo con la carta de libertad», recuerda para Rayo Herald. «En el Sporting tuve bastantes problemas aquel año porque terminaba mi contrato y no quería renovar. Quería buscar otros aires, otros objetivos y otra vida».

Y lo que son las cosas, al final de temporada había varios equipos interesados en darle esa nueva vida, entre ellos el Rayo Vallecano: «Me dijeron que estaba la posibilidad del Rayo, que era un equipo de Primera División, que había hecho una muy buena temporada el año anterior y que se acababa de deshacer de dos centrales, así que me pareció muy buena idea».

«Tenía varias ofertas, sobre todo de Segunda. De Primera eran el Rayo y el Numancia, pero entre Soria y Madrid me decanté por Madrid. Y no me arrepiento», recuerda. «Además el Rayo me dio la oportunidad de jugar competición europea, cosa que seguramente no me hubiera dado el Numancia».

Aunque estas afirmaciones sonaban a oportunismo a la hora de fichar, el jugador se adelantó a la pregunta y despejó cualquier duda: no fue jugar en Europa lo que le hizo decantarse por el equipo de Vallecas: «El proyecto era atractivo y lo de la UEFA fue un sorteo por Juego Limpio que salió justo a la semana de haber firmado», puntualiza.

Tanto el paso por la Primera División como por Europa con el Rayo supone un «orgullo» para el jugador: «Había jugado en Primera testimonialmente con el Sporting, pero el año que firmé con el Rayo fui convocado a treinta y tantos partidos. Jugué ocho o nueve y viví el mundillo de la Primera División. Y por supuesto de la competición europea».

En ese sentido, esta época permanece en su recuerdo de forma especial: «Yo lo comento mucho con compañeros actuales, porque son batallitas que cada uno tiene. Son historias bonitas, porque fuimos a jugar a Noruega, a Francia, a sitios que te marcan como futbolista».

Porque la realidad de un modesto como el Rayo al pelear en Europa es lo más parecida a un sueño: «En ese momento pierdes un poco la perspectiva y no le das la importancia que tiene. Parecen partidos de Liga, pero con el paso del tiempo te vas dando cuenta de lo que es, de lo que representa y de lo que has vivido; te das cuenta que has jugado la UEFA».

En el caso de Urbano, como en el de muchos otros, se valora doblemente este breve paso por la competición continental: «Cuando por desgracia bajas de categoría piensas: hace tres o cuatro años estaba viajando a Dinamarca, a Noruega, a Moscú, a Francia… Y ahora estoy viajando al Ejido o a Ferrol, con todos mis respetos».

Y es que la excelente campaña europea del Rayo 00-01 aún se mantiene fresca en la mente de los rayistas, sobre todo cuando más de uno se veía en la final, en ese tan mentado Rayo-Liverpool: «Yo sí me veía en la final… hasta que jugamos en Vitoria y nos metieron tres», recuerda Urbano. «Ahí ya estaba complicado porque estaban muy fuertes. De hecho fueron ellos los que se metieron en la final».

«La verdad es que el equipo anduvo bien. Dio el doscientos por cien y luego lo pagamos en liga. Al final las pasamos moradas para salvar la categoría; es lo que pasa con los equipos que no están preparados para jugar competición europea».

Pese haber vivido uno de los momentos históricos del Rayo, su paso por el equipo de Vallecas fue relativamente corto y lleno de altibajos: «Fue una historia rara. Estuve firmado dos temporadas, pero al final del primer año tuve un problema en la rodilla y me tuve que operar dos veces. Pasé nueve meses de baja y después fui cedido al Ejido».

A la vuelta de su cesión en el club almeriense, las cosas se torcieron para el central: «Fernando Vázquez me dijo que no el club no contaba conmigo y que tendría que buscar una salida. Como yo había estado muy bien en Almería, llegamos rápido a un acuerdo; rescindimos el contrato y firmé tres años por el Ejido».

Esa precipitada salida del club esconde un sabor amargo que Urbano recuerda con tristeza: «La verdad que no me encontré a gusto por culpa de Félix Úceda, que era el gerente en aquella época. Su trato hacia mi no fue bueno. Yo estoy muy agradecido a la familia Ruiz-Mateos por la oportunidad que me brindó, pero el trato por parte de esta persona hacia mi dejó mucho qué desear. Me fui porque no tenía ganas de aguantar situaciones que consideraba que no tenía que aguantar».

Pese a este borrón en su paso por el Rayo, el asturiano prefiere quedarse con los momentos alegres, que los hubo y muchos: «Bromas, concentraciones y sobre todo amistad y recuerdos. Yo creo que los momentos más alegres fueron conocer a la gente que conocí y con los que sigo teniendo contacto».

Entre los jugadores que Urbano enumera como sus amigos, uno de ellos brilla por su peso específico: Míchel I. No podemos refrenar el impulso y la pregunta viene sola: ¿Qué te parece su retorno al Rayo Vallecano? En su respuesta, Urbano es cuidadoso al escoger las palabras: «No quiero que se me interprete mal, pero sinceramente me parece una pena que no podamos disfrutar de un jugador como Míchel en Primera División, sea en el equipo que sea. Me parece mal egoístamente, porque no puedo disfrutar del fútbol que lleva dentro en algún equipo grande, con todos mis respetos hacia el Rayo Vallecano».

Sus palabras denotan un respeto máximo, rozando la veneración: «Yo presumo de haberle tenido como compañero. Y siempre que hablo de él está entre los tres jugadores de más calidad con los que he jugado. Por eso es una lástima que todo el mundo no haya podido disfrutar de él cuando jugaba en el Murcia o en el Málaga, donde tuvo mala suerte».

«Creo que el Rayo ha acertado con su fichaje. Y si él ha tomado la decisión de volver a Vallecas, seguramente también haya acertado, porque donde más a gusto está es en su casa, en el Rayo Vallecano. También es cierto que ha sido el único club que ha sabido sacar de él el fútbol que realmente lleva dentro; por eso es el principal aspirante a ascender de categoría, porque tiene a Míchel que es con diferencia el mejor jugador de Segunda B».

Cerrado el capítulo de recuerdos, Urbano comparte con nosotros su futuro inmediato: «Lo de entrenador la verdad es que no me lo planteo ahora, porque primero hay que disfrutar de ser jugador. Cuando se deje de ser jugador pues ya se pensará en ser entrenador».

«Me saqué los dos primeros títulos, pensando en un futuro si quiero sacarme el nacional. Actualmente tengo el de Tercera División, lo que pasa es que para el nacional hay que hacer prácticas y ahora me es imposible».

El central lo dice con ganas de seguir dando guerra: «La verdad es que cuando empiezas a jugar piensas: a los treinta me retiro. He jugado más de cien partidos en Segunda y no he tenido ninguna lesión grave, salvo las operaciones en el tendón rotuliano cuando estuve en el Rayo, así que creo que me queda cuerda para dos o tres años más al máximo nivel».

Desde aquí le deseamos lo mejor con la esperanza de volverle a entrevistar el año que viene con un Rayo de Segunda…

Saludo a los lectores de Rayo Herald

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