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Fotografía / Rayoherald.com

Un desastre sin consecuencias

No quisiera empezar estas líneas sin aclarar que conozco personalmente al director deportivo del Rayo Vallecano de la etapa en que cubrí las informaciones del club franjirrojo para el diario Marca y que Felipe siempre me trató a las mil maravillas. Por lo tanto, nada de lo que leerás a continuación es personal contra Miñambres, simplemente se trata de una opinión más, en este caso la mía.

Creo sinceramente que Felipe Miñambres debería ser cesado. Lo creo porque él, como director deportivo, fue el máximo responsable de la confección de una plantilla que fracasó esta temporada. Sé que es un argumento manido, pero considero necesario echar mano de él. Y es que, si vuestros jefes pusieran en vuestras manos varios millones de euros os exigirían que les sacarais un determinado rendimiento y ni de coña consentirían que no cumplieses con los objetivos marcados, fueran los que fueran. Estaríais en la calle y ya está. Cuando hablamos de cifras en torno a los 10 millones de euros hablamos de mucha pasta como para fracasar y seguir en el mismo puesto de trabajo. Eso es algo que sólo ocurre en el fútbol.

Pepe Mel, quien también tuvo su parte de culpa porque iba camino de no cumplir los objetivos para los que fue renovado, pagó los platos rotos con su cabeza. Ahora es el turno del director deportivo porque, repito, no hizo bien su trabajo. Es cierto que anteriormente sí cumplió con los objetivos (como el del ascenso a Segunda, el fichaje y posterior venta de Diamé o la gran temporada 08-09 en Segunda) pero eso forma parte del pasado y la única realidad es que no llevó a buen puerto la última tarea que se le encomendó. Igualito que Mel y el técnico está en el paro.

Creo haber dejado claro por qué Felipe debería ser cesado en cualquier trabajo, esté o no relacionado con el mundo del fútbol. Pero en el caso del fútbol lo creo todavía más. El fútbol tiene un componente sentimental. En el fútbol hay 9.000 tíos que pagan un dinero todos los años para ver y animar al equipo al que aman por encima de todas las cosas (entiéndanme la exageración). Es cierto que con ese dinero no compran una participación en la empresa, solo tienen un abono como quien se compra un bono para la piscina municipal, pero creo que los dueños deberían escuchar su voz, sobre todo cuando ésta es unánime.

En el caso de Miñambres la opinión de la afición es unánime. El «Felipe vete ya» fue una constante en el Teresa Rivero durante muchos partidos. Si la afición no le quiere y además no ha cumplido con los objetivos… blanco y en botella. Donde no estoy de acuerdo es en que Felipe debiera dimitir, o en que sea criticado por no hacerlo. Yo no me iría de mi trabajo sólo por no haber cumplido con unos objetivos que a lo mejor no eran realistas. Felipe tendrá la conciencia bien tranquila si ha hecho su trabajo lo mejor que ha sabido y pensará: «Bueno, igual que antes me salieron bien, esta vez las cosas no han salido, ya saldrán en el futuro». ¿Por qué se va a ir si no le echan? Y eso nos lleva a la pregunta inicial: Si este año se ha fracasado ¿Por qué no se busca un cambio? ¿Se trata todo de un desastre sin consecuencias?

Bonus track: ¿Por qué el año pasado a estas alturas el único objetivo del Rayo (Mel tenía prohibido decir públicamente lo contrario) era el ascenso y este año todos, incluído el director deportivo, dicen que el único objetivo es trabajar? Porque yo me había creído aquello de que el único lugar que corresponde al Rayo es la Primera División y que todo lo contrario era un fracaso horrible…

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