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Fotografía / Rayoherald.com

Cuando el trabajo da sus frutos

El histórico ascenso a Segunda B del filial del Rayo Vallecano ha supuesto la culminación a un brillante trabajo de equipo en la cantera franjirroja. Con los festejos de ayer -visita a la la Virgen del Carmen en la Parroquia de San Ramón Nonato, paso por la Junta Municipal y baño en la Fuente de la Asamblea- el conjunto dirigido por José Ramón Sandoval pudo por fin celebrar un éxito fraguado en la incansable labor realizada durante las últimas dos temporadas y media, un periodo de tiempo en el que los jóvenes canteranos del Rayo no han parado de crecer como futbolistas y como personas.

El éxito de una filosofía de trabajo

Lo cierto es que pocos podían imaginar allá por febrero del 2008 que el Rayo Vallecano B podría aspirar -y a la postre conseguir- el ascenso a Segunda B. Por aquellas fechas era el primer equipo el que deambulaba por esa complicada categoría. No iban mejor las cosas para un filial que ocupaba los últimos puestos del Grupo VII de Tercera División, acumulando 6 derrotas en los últimos 7 partidos y necesitado de un relevo en el banquillo. El efecto Sandoval llegó como un huracán al filial: 2-0 al Villalba, 0-2 al Torrejón y 2-0 al Humanes. Primer anticipo.

Loren: Me gustaría que la gente viera la forma de entrenar y de trabajar que tiene este equipo

Comenzaba una época de trabajo en la sombra, de noches recopilando datos de los equipos rivales, de ediciones de vídeo para analizar cada movimiento de los oponentes y de controles exhaustivos del estado de forma de cada chaval del filial. Una metodología basada en un equipo de trabajo que muy poca gente conoce, pero que como no podía ser de otra manera ha terminado dando sus frutos.

El primer aviso llegó el año pasado

El filial ya avisó de su potencial el año pasado. En una temporada con números de récord, el conjunto franjirrojo alcanzó la final nacional de la Copa Federación, título que sólo pudo arrebatarle un conjunto del nivel del Real Jaén. Afectado por las lesiones de dos de sus grandes pilares -Jorge Gacía y Hugo- el conjunto dirigido por José Ramón Sandoval también quedó fuera de los playoffs de ascenso en el último momento.

Pero el grupo formado en la cantera vallecana no es de los que se rinden. Sandoval y su equipo -Ismael Martínez (2º Entrenador), Víctor Paredes (P.Físico), Jesús Manzaneque (Fisio), Ángel de Miguel (Delegado) y Pedro J. Moncayo (Porteros)- fueron renovados en el mes de Mayo y empezaron a trabajar por un Rayo campeón. Un mensaje inmortalizado en el vestuario de La Torre que parecía imposible, pero que se ha hecho realidad.

Y así, con un espíritu de grupo envidiable un gol de Borja cerró el círculo en Hospitalet. Fue el último movimiento que hizo que toda la partida tuviera sentido, que dejó claro que todo el esfuerzo mereció la pena, que hizo posible que los chavales de verdad vieran con sus propios ojos que el sacrificio personal es obligatorio para el crecimiento del grupo.

Sandoval: creo en un equipo de trabajo y no en la única figura protagonista del entrenador

Porque ese córner lo remataron todos, hasta los que estaban de rodillas en el banquillo, haciendo bueno ese powerpoint de Isma lleno de indicaciones, esa medición física detallada de Víctor más propia de atletas de primer nivel que de jóvenes jugadores en Tercera, esos entrenamientos a las 8 de la mañana y esas proyecciones de videos en paredes desconchadas. El profe llevaba razón y de la palabra imposible sobraban dos letras, las dos primeras.

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