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El Ourense supo contener a un Rayo parsimonioso

Refrito de laregion.net

Misión cumplida. El Ourense logró en Vallecas un punto de oro merced a un excelente comportamiento defensivo. Las ocasiones de gol fueron mínimas y sólo el viento se convirtió en el rival más peligroso. El Ourense acabó dominando la situación, pero el Rayo fue el que llevó el peso. El domingo llegará a O Couto el Pájara.

Sigue la racha. El Ourense de Manolo Tomé mantiene el tono iniciado hace ya varias jornadas, y paulatinamente va dejando cada vez más lejos los puestos de la cola de la clasificación. Vallecas era el escenario ideal para medir las fuerzas y la reacción del conjunto rojillo. Con un equipo de circunstancias, condicionado por las ausencias de Currás, Manuel Ángel y Durán, el equipo ourensano se dedicó más a defender y contener que a buscar la portería adversaria. Durante la primera mitad no disparó ni una sola vez hacia la portería de Alberto.

Tampoco el Rayo achuchó. Fue un equipo de excesivo repaso del balón, de toques cortos pero numerosos antes de llegar a la puerta de Moncho. Sólo el viento parecía ser el peor enemigo. Fue precisamente en una acción condicionada por el fuerte viento cuando el balón estuvo a punto de entrar en la red de Moncho. Corría el minuto 14, el balón quedó frenado, el portero rojillo a medio camino y el argentino Armentano cabeceó para que Sueiro sacase desde debajo de los palos.

Poco más, si acaso reflejar que el Ourense disparó por primera vez con cierta intención por mediación de Aloisio a los 69 minutos, y ya en la recta final llegó lo mejor de los rojillos, cuando tanto Sanromán como Padín y Anxo pusieron en peligro la integridad de la portería de Alberto. Poco más.

El partido fue insulso, sin vistosidad y con muy pocos argumentos por parte de un Rayo que se jugaba un elevado porcentaje de sus opciones para poder disputar la promoción de ascenso a Segunda división, que con este empate y las victorias de Vecindario y Fuenlabrada han quedado muy reducidas.

La fortaleza del Ourense estuvo atrás, donde Aloisio y Pablo López fueron dos baluartes, César superó con creces el nuevo papel encomendado haciendo de Currás y Sueiro se convirtió en un aguador de lujo relevando a Seoane en muchas acciones.

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