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Empanada gallega

Redacción Rayo Herald

Empate sin goles entre Rayo vallecano y Ourense en lo que fue una nueva candidatura al título de peor partido de la temporada. El equipo dirigido por Míchel nunca entró en el partido y no fue capaz de superar a un más que flojo rival que no se sintió presionado y que acabó por sentirse cómodo en el Teresa Rivero. Misma puesta en escena que la semana pasada, pero esta vez sin gol a balón parado que ocultase el mal juego exhibido por el equipo.

Pobre partido

Con esperanza se presentaba el partido para los rayistas, soñando con la posible victoria y los tropiezos de los más directos rivales que se enfrentaban a complicados rivales. La realidad, una vez más, iba a ser terriblemente distinta.

Los compases iniciales no fueron del todo malos, con un rival acobardado y el Rayo forzando algunos saques de esquina consecutivos. Precisamente a la salida de un córner Amaya remataba de cabeza un balón que iba a ser sacado bajo palos in-extremis por un defensa. Esa ocasión, junto con un remate alto desde la frontal por parte de Miguel Albiol, iban a ser lo único destacable de todo el encuentro por parte de los locales.

Todo lo demás fue un cúmulo de desprópositos. Los laterales, Cavas y Coke, no se incorporaron nunca al ataque a pesar de lo inofensivo del equipo rival. Amaya y Alba, sin trabajo alguno en lo defensivo, rifaron el balón de manera continúa con pelotazos divididos en los que Armentano siempre terminaba por los suelos. Tremendo el cambio de estilo y la pérdida de personalidad de un equipo que no hace más de cuatro meses tenía a su portero prohibido sacar en largo, presumiendo de un 4-3-3 ofensivo del que ahora no encontraría las huellas ni el mismísimo Horatio de CSI Miami.

La pareja Rodri-Tébar en el centro del campo definitivamente no carbura. Rodri, fichado del Alcalá como refuerzo de campanillas durante el verano, no ha demostrado ni una de las múltiples cualidades que se le presuponían, pasando partido tras partido entre pases horizontales, tarjetas, protestas y pérdidas de balón. Tébar, fichado en el mercado de invierno y que ha demostrado su indudable calidad pero siempre en detalles aislados, no lográ ser el canalizador del juego que el equipo demanda. En definitiva, el cambio de esquema al doble pivote sigue sin dar sus frutos, quedando lejos los tiempos de la primera vuelta en los que Luis López se valía por si solo para llevar la manija de los partidos.

La velocidad y la entrega de Collantes fue de lo poco salvable de un equipo que no jugó a nada y que no generó ocasiones de gol. Las soluciones tampoco llegaron esta vez desde el banquillo, pues poco aportó Geni en los minutos que disfrutó en la segunda mitad, y nada bueno hizo Kiko, quién se mostró lento y fuera de sitio, enfadando aún más a la afición con algunas inoportunas pérdidas de balón.

Una vez más el problema no está ni en los puntos de desventaja con los inmediatos rivales ni en los puntos que quedan por jugar, sino en el juego (o la falta de él) demostrado por el equipo en las últimas semanas. Equipos a todas luces débiles han pasado de manera cómoda por el Teresa Rivero sin que los rayistas hayan sido capaces de encontrar su fútbol y disfrutar del placer de jugar en casa.

Las sensaciones no son buenas y el objetivo se aleja de manera peligrosa. Quedan muchos puntos y sólo con un esfuerzo extra de los jugadores en términos de mentalidad y actitud puede enderezar un barco que a día de hoy navega pérdido por el tormentoso océano de la Segunda División B.

Rayo Vallecano:Alberto, Coke (Kiko 68′), Amaya (Mainz 93′), Alba, Ricardo Cavas, Rodri, Tébar, Albiol, De Gomar (Geni 60), Collantes y Armentano.

Ourense: Moncho, Seoane (Caínzos 90′),Aloisio, Da Costa, Pablo López, Sueiro, San Román, Padín (Jaime 91′), César, David (Anxo 80′) y Óscar.

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