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Fría victoria

Redacción Rayo Herald

Victoria tan necesaria como fría la conseguida por el Rayo Vallecano ante el colista Móstoles. El partido estuvo marcado por la ausencia total de juego y ocasiones, quedando como única consecuencia positiva los tres puntos sumados por el equipo de Míchel. Se mantiene viva de esta manera la esperanza de iniciar una remontada hacia las posiciones altas de la tabla, plazas que el Rayo nunca debió abandonar y que no van a ser fáciles de recuperar.

Primera parte para olvidar

Después de una semana de conjura se esperaba un equipo especialmente motivado que devolviera la ilusión a los valientes aficionados que aún se acercan al Teresa Rivero a pesar de las bajas temperaturas. Pero la realidad iba a ser muy distinta, con un equipo atenazado y sin ideas que no se encontró cómodo sobre el césped en ningún momento del encuentro.

El Móstoles, colista de la competición y bastante limitado en sus recursos, no se vio agobiado en ningún momento del partido. Los visitantes tampoco inquietaron la meta defendida por Alberto, pero la ausencia de ideas y ocasiones evidenciada por los rayistas en la primera parte fue más que preocupante. El acierto es variable y depende de muchos factores, pero la entrega y la presión al rival es algo que debe venir por defecto en cualquier equipo que pretenda conseguir la victoria y contentar a su parroquia.

Y se llegó al descanso, sin ocasiones a favor, sin ocasiones en contra, sin jugadas polémicas ni tarjetas de ningún color. Sin duda, una de las peores primeras partes de la temporada.

El gol y poco más

La segunda mitad fue un calco de la primera pero con un afortunado matiz: el gol a balón parado del Rayo. Fue a los cinco minutos de la reanudación cuando Míchel I encontraba la cabeza de Armenantano en una falta lateral, arrancando las únicas sonrisas y aplausos de una afición en estado semi-catatónico a causa del frío y el mal juego.

No mejoró el gol el juego de los locales, ni tampoco despertó la más mínima actitud de reacción por parte de los visitantes. Pasaron los minutos a velocidad plomiza sin que nada cambiase, ni en el terreno de juego ni por supuesto en un marcador en el que la mejor noticia era la derrota del Fuenlabrada en Lanzarote.

Míchel dio entrada a De Gomar y Kiko por Collantes y Geni, pero nada cambió en la dinámica del partido, con excepción de una internada del gaditano que se estrelló espectacularmente en el larguero. El Rayo decidió apurar los minutos a un gol del abismo del empate en lugar de buscar una renta más amplia y, afortunadamente, lo consiguió. Afortunadamente porque ya en tiempo de descuento y a la salida de un córner Armentano despejó el balón dentro del área con una de sus manos, mirando para otro lado el colegiado canario que tantas sospechas había despertado en la previa y que se encontraba a menos de dos metros de la jugada.

Disfrutar y hacer disfrutar

Evidentemente el primer objetivo de cada partido son los tres puntos, pero hay que ofrecer algo más cuando se busca aumentar tu autoconfianza y se presenta en tu propia casa un rival a todas luces limitado. Conseguir un tanto y sufrir o dejar pasar los minutos de manera insulsa no es el mejor camino. Cada partido en casa y cada minuto ante los tuyos deben convertirse en momentos de disfrute por el juego, por el ataque, por las ocasiones y los goles.

Quedan muchos puntos en juego y el principal enemigo con el que se enfrenta el Rayo no es la distancia con el cuarto clasificado, evidentemente recuperable. El miedo no puede atenazar a unos jugadores (ni a un entrenador) que están en la obligación de disfrutar mucho más sobre el campo. Sólo así, disfrutando ellos mismos con el placer de jugar en casa y barrer del mapa (o al menos intentarlo) a los equipos que visitan Vallecas, serán capaces de hacer disfrutar a la afición y a buen seguro encontrar la senda de la victoria y el posible ascenso.

Rayo Vallecano: Alberto, Albiol, Alba, Amaya, Coke, Luis López, Tébar, Míchel I, Collantes (De Gomar 61′), Geni (Kiko 75′) y Armentano (Arregi 92′).

Móstoles: Pagoda, Saufan, Aníbal, Bermúdez, Galán, Nell, Pelayo, Javi Vicente (Marín 82′), Gonzalo (Vladimir 65′), Cordón y Gorka (Gazapo 65′).

Goles
1-0 Armentano de cabeza (min.50)

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