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Fotografía / Rayoherald.com
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Felipe Miñambres toma las riendas del Rayo Vallecano

Maragato y astorgano, Felipe Miñambres (Astorga, 1965) se ha echado al Rayo a la espalda casi de repente. Lejos se ven los puestos altos de la tabla, y oscuros recuerdos de un pasado no tan lejano sobrevuelan la Avenida de la Albufera.

El pasado lunes, los dueños del club decidieron prescindir de los servicios de Pepe Mel y dejarle una responsabilidad no deseada. Felipe se ha sentado con Rayoherald.com para poder transmitir un extenso mensaje a todo el rayismo en estos días convulsos.

Se ha llegado a una situación deportiva más o menos delicada por una serie de malos resultados, pero poca gente pensaba en un cambio en un banquillo que tenía propietario desde hace tres años y medio ¿Por qué se destituye a Pepe Mel?
“Se considera que el club ha entrado en una dinámica negativa, que los resultados no acompañan, la derrota ante el Cartagena se valora en su justa medida, pero es el día del Girona cuando los dueños del club se plantean que hay que hacer un cambio en el banquillo”.

¿Esa decisión conlleva un cambio en el objetivo del equipo, pasando del ascenso a la permanencia?
“Vamos a ser realistas. El primer objetivo es ganar al Real Unión, y lo demás sería engañarnos. Los partidos nos han puesto en un lugar en la clasificación y hay que asumirlo. Es verdad que igual nos equivocamos todos al plantearnos un único objetivo en la temporada, porque aquí todos llevamos mucho tiempo en el fútbol.

Sabemos que en la 2ª División hay doce equipos que quieren subir a 1ª, y de esos nueve se caerán. Si ganamos en Irún el siguiente objetivo será sacar los tres puntos ante el Castellón, y nada más, porque será la clasificación la que nos marcará lo lejos o lo cerca que estamos del objetivo primero”.

Has hablado en tu presentación de la temporalidad en el cargo…
“El único parámetro fijo que tengo es que yo el año que viene quiero volver a mi puesto de director deportivo. Yo no quiero ser entrenador, ese ego ya lo rompí, ya lo maté en su momento. Otra cosa es que por circunstancias tenga que serlo, como ahora, para echar una mano, aportar a los jugadores. Y lo repito, no quiero ser entrenador, mi sitio está en la dirección deportiva. Pero no solo no quiero yo, es que no quiere mi familia, que es la que más está sufriendo esta situación. Ellos no me quieren ver en el banquillo y lo sufren más que yo.

Cuando uno deja el fútbol quiere ser entrenador y yo esa época ya la tuve, la maté. Me encuentro con ganas de aportar, con energía, pero no quiero que mi carrera discurra por ahí. Me gusta estar en los despachos, me encuentro cómodo, me gusta viajar, ver fútbol… y es lo único que le pedido a la familia Ruiz Mateos: ser el director deportivo del Rayo el año que viene. Yo tengo contrato; no he pedido nada más, ni he pedido más dinero, ni primas ni nada”.

El organigrama ha variado mucho desde el lunes, ¿Cómo queda ahora?…
“Ángel Medina seguirá viendo fútbol, rivales, preparando informes, etc… Además seguimos contando con Morón y Hontecillas, y se ha añadido Carmelo a las tareas. Ya hay bastantes cosas adelantadas, otras que habrá que ir concretando. La única pega que le veo ahora es que ya no soy yo el que va a poder viajar para seguir algunos partidos en directo”.

¿Se ha considerado a Sandoval, entrenador del Rayo B, como alternativa?
“Sí es una posibilidad de la que se habló dentro del club, pero vimos que era mover un sitio que está muy bien cubierto, con un equipo que está haciendo una muy buena campaña. A lo mejor no era el momento ideal de hacer ese cambio; él está sacando sus méritos con el Rayo B y los dos últimos años han sido magníficos…”.

Ya que te ha caído este “marrón”, ¿le has pedido al club que el lunes haya un nuevo entrenador?
“Yo no puedo hacer eso. Yo podría haber sido de dos formas: la normal -que es como he sido- o un cobarde, quedándome en la trinchera. Lo más fácil para mi habría sido fichar a un entrenador, incluso que no me convenciera mucho y ya está, solucionado.

Claro que hay cuatro o cinco entrenadores que cumplen el perfil que queremos para el equipo, pero no queremos un parche. Hay cuarenta o cincuenta entrenadores en el paro y tengo el email lleno de mensajes de gente que quiere entrenar. Os lo repito, me podía haber negado a lo que me piden los dueños del club, digo que soy el Director Deportivo, traemos a cualquiera y me quedo fuera…

A mi me lo piden desde arriba y lo asumo, porque en la vida a veces hay que coger el toro por los cuernos y antes de traer a un entrenador con el que no estás plenamente convencido, tomar la responsabilidad del equipo”.

Otro tema complicado es la salida del entrenador, coger al equipo como está… en resumen entrar a valorar si vuestra relación era la ideal…
“En la última reunión que tuvimos Pepe valoró la situación y vio que la decisión era la más lógica. No sé si a posteriori ha dicho algo distinto… yo estando en Tenerife vivo la destitución de Pepe y no ocupo su cargo porque el club no considera que sea lo adecuado, pero en este caso sí es así. Y no lo habría hecho en el primer año o en el segundo en el equipo, pero este año las cosas han venido así y hay que afrontarlas y tirar para adelante”.

La forma en la que llegas al cargo es algo hostil, porque parece que el club lleva un periodo de calma en los últimos años y ahora explota todo de repente, creándose un revuelo en todo lo que rodea al club…
“No entiendo esa hostilidad, no sé por qué puede ser. Yo sólo pido que eso no afecte al equipo. Creo que el que es aficionado del Rayo es del Rayo. No es de Pepe Mel o de mi o de otro entrenador… Es una situación extraña que no he vivido nunca. Os pongo un ejemplo: yo de pequeño era del Atlético de Madrid y me daba igual quien entrenara al equipo por que yo sólo quería que ganase el domingo”.

Pongámonos en el peor escenario, y es que el equipo pierde en Irún. Tú sabes que en ese sentido Mel era una persona que capitalizaba mucha atención y si los resultados no te acompañan desde el primer momento, el ambiente se va a volver irrespirable… ¿puede ser que el aficionado rayista no entienda el paso de la dirección técnica al banquillo?
“No es una decisión extraña. El año pasado ya lo hizo Máximo Hernández en el Albacete y las cosas le fueron bien. Lo hizo Olmedo en su época en el Rayo y lo ha hecho mucha gente en muchos equipos”.

El equipo no ha ganado desde hace dos meses, si exceptuamos la victoria en Vallecas ante el Mallorca. Se han sacado cuatro empates, se ha escapado la cabeza de la tabla, la sangría defensiva no se para, se duda de algunos jugadores… son demasiadas cosas.
“Han sido muchos partidos y hemos tenidos muchos picos de juego, porque excepto el día del Girona yo no he visto bajar los brazos a los jugadores en ningún momento. Se pudo ganar en Albacete, se pudo ganar al Cartagena… y se estuvo mal en Huelva; no creo que la plantilla tenga ninguna mala intención.

Siempre he dicho que desde que estoy yo aquí hemos contado con muy buenos suplentes y muy buenos jugadores ‘de grada’, gente comprometida con el equipo, y sólo habría que recordar a gente como Manolo o como Amaya, que viniendo de épocas sin jugar fueron decisivos con sus goles en el ascenso de categoría. Y os recuerdo que en esa promoción terminamos jugando con Manolo y Rubén Reyes de medios centros titulares.

Aquí siempre ha dado todo el mundo la cara y esto no es nuevo. Cuando jugaba en Tenerife no éramos nadie. Echaron a Solari, llegó Valdano y con sólo tres cositas ganamos al Valencia, al Barcelona… y le quitamos la liga al Madrid, porque el fútbol son estados de ánimo. Claro que me he encontrado al equipo afectado y más justo después de despedirse Pepe, pero en cuanto nos pusimos a entrenar ya ves a la gente activa, con ganas, diferentes, ansiosos por recibir los nuevos mensajes…

El jugador se tiene que preocupar por jugar, para algunos la tristeza les durará unos días y otros verán la luz en forma de nueva posibilidad por entrar en el equipo”.

Si analizamos la plantilla al detalle, este año se prefirió traer a jugadores de cesiones de equipos de superior categoría, valen los ejemplos de Rubén Castro o Ángel, ¿esto crees que puede suponer un menor grado de implicación?
“El caso de Rubén creo que es todo lo contrario y su problema de ansiedad es porque el está como loco por quedarse en el Rayo. Él piensa que si hace un número de goles nosotros vamos a hacer un mayor esfuerzo por quedarnos con él, y eso le está perjudicando de algún modo. Tiene tantas ganas de estar en el Rayo que las cosas no le salen y lo vive con tanta intensidad que no le sale su juego”.

¿Crees que esa situación se puede revertir dándole la oportunidad de salir como revulsivo desde el banquillo?
“Seguro, claro que puede ser así. Yo recuerdo que salí así de una situación muy jodida en mi primer año en Tenerife. Estaba horroroso y habían pagado mucho por mí. El equipo jugaba muy directo sobre Rommel, tuve una rotura en el cuádriceps y fue ver a la gente de fuera, entrar en el equipo y crecer como jugador, meter goles…”

Volviendo a la actualidad del equipo, hay nombres sobre los que querríamos saber como está su situación. Hay un caso llamativo y es el problema de goles recibidos y la “desaparición” del once de Serrano…
“Está entrenando normal, ahora tenemos de nuevo cinco centrales y trabajo con los cinco, él es uno más de la plantilla y si considero que está bien jugará, porque cuento con todos”.

Sabes que la política de fichajes en el mercado de invierno ha sido discutida…
“Voy a intentar explicar como trabaja el club en este tema porque creo que hay un desconocimiento general de todo esto… y creo que somos un club ejemplar en la forma de hacerlo.

Este club se compone de tres partes: la familia Ruiz Mateos, la Dirección Técnica y el entrenador. El 98% de la plantilla tiene la aprobación del entrenador, ese 2% son jugadores que no conoce porque su trabajo es entrenar al equipo y no puede viajar a verlos. Por ejemplo: quisimos traer a Cedric Van der Gun, el mister no lo conocía y no se trajo. O conocía menos a Susaeta o a Tito, por jugar en categorías diferentes a la nuestra. Con esto quiero decir que casi el 100% está consensuado; la familia no se mete en nada. A ellos, al propio entrenador o a mí nos llegaban nombres y todos decidíamos en consenso. Algunas veces una parte decía no o el entrenador decía no a un jugador… y estaba claro que ese jugador no venía al Rayo.

Tiene que quedar claro que el máximo responsable de los fichajes era yo y la parcela deportiva es exclusiva del entrenador. Así hemos funcionado desde que yo llegué y creo que ha funcionado bien. En este mercado invernal se quiso un central y un extremo izquierdo. Se quiso a Momo, a Del Moral… pero los dos empezaron a jugar en sus equipos. O Tuni u otros fichajes de ese nivel, que rompían el nivel económico del club. El Rayo es un equipo que paga bien, pero no somos bobos y no vamos a permitir que nos peguen el atraco del siglo. Lo que no tenía sentido era traer a jugadores que no pudieran aportar más de lo que ya tenemos”.

¿Qué podemos esperar de Miñambres como entrenador de la primera plantilla del Rayo Vallecano?
“No creo que haya grandes diferencias tácticas. Lo primero es ser nosotros los que llevemos el peso del partido, tener la pelota, estar más juntos y no utilizar a los delanteros como recurso si no como una situación privilegiada. Tener a Pachón o a Aganzo como gente que nos puede ganar arriba, dominar el juego, y -muy importante- frenar esa cantidad de goles que encajamos, que son los que nos han llevado a esta situación.

Hay que ser más solidarios, saber que siempre hay compañeros apoyando y meternos en la cabeza que la culpa de recibir un gol no es siempre de los centrales o el portero, porque tengo esa sensación y estoy luchando por cambiarla. Nos tenemos que sentir todos jodidos al recibir un gol, porque el gol lo recibe el Rayo, no David o Dani. Y esa es la sensación que se tiene desde arriba, que son ellos los que reciben las ostias. Y cuidado, que seguro que la culpa es de otro o de otros, de uno porque deja recibir, de otro porque no presiona…

Necesitamos que todos se impliquen, matarse por recuperar la pelota, presionar de verdad, y todos sufriendo. No puede ser en un equipo eso de estos cuatro atacan y estos cuatro defienden”.

La psicosis por el balón parado es real…
“Hay un detalle curioso, y es que cuando juega Rafa somos un equipo más alto que el del año pasado… y no sé por qué hemos llegado a esta situación, porque desde la grada se veía el peligro en cada balón que llegaba y no podía ser tan fácil que nos hicieran goles así.

Ya lo estamos trabajando, dejando que cada uno aporte su punto de vista sabiendo que la última decisión es mía… y atención que aquí tienen que defender todos, hasta los delanteros”.

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